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La Banda Filarmónica Santa María Xochixtepec son pioneros de la música Oaxaqueña en Los Ángeles

Por Briana Mendez-Padilla

Cuando Francisco Gregorio comenzó la escuela, pensaba que tener una banda familiar era algo que todo el mundo tenía. 

Había crecido escuchando a su abuelo practicar el saxofón tenor en su habitación y veía a sus primos y tíos reunirse para ensayar y tocar música los fines de semana; detalles tan normales en su vida que daba por sentado que sus amigos también lo vivían. 

Gregorio ha sido miembro intermitente de la Banda Filarmónica Santa María Xochixtepec desde los 13 años, comenzando como clarinetista, luego como trompetista y finalmente convirtiéndose en uno de los directores de la banda. Es el único de sus tres hermanos que desarrolló una pasión por la música y se unió a la banda, una decisión que estuvo muy influenciada por su abuelo. 

“Al crecer, o tocabas con la banda o bailabas para la banda”, dijo Gregorio. “Es algo único que tenemos y que a veces damos por sentado, pero siempre es bueno recordar que tenemos esa cultura y que, con ella, viene la banda”.

Durante los últimos casi 50 años, la Banda Santa María Xochixtepec ha sido una presencia constante no solo para los jóvenes de la familia que eventualmente se unirían al grupo, sino también para la comunidad oaxaqueña de Los Ángeles. Ha sido la música acompañante de bautizos, kermeses, quinceañeras y eventos comunitarios, llevando con alegría un pedazo de Oaxaca y Santa María Xochixtepec a aquellos migrantes que extrañan su pueblo, y a las nuevas generaciones que quieren conectar con su cultura. 

La Banda Filarmónica Santa María Xochixtepec es una de las primeras bandas Oaxaqueñas que se establecieron en Los Ángeles. 

“Si te topas con Xochixtepec como banda o banda oaxaqueña, se trata de cientos de años, y algunos incluso dirían milenios, de prácticas culturales que se expresan y se interpretan en el siglo XXI”, afirmó Xóchitl Chávez, una profesora de música en la Universidad de California en Riverside, quien ha realizado un extenso trabajo antropológico sobre las bandas indígenas mexicanas. 

La formación de la Banda Santa María Xochixtepec en su tranquilo vecindario en Koreatown, Los Ángeles, se convirtió en el origen y el epicentro de las bandas oaxaqueñas que le siguieron, explicó Chávez. Señaló que el salto de fe y el éxito de Xochixtepec ejemplificaron cierta estabilidad dentro de la migración, lo que llevó a la formación de más bandas a medida que emigraban a la misma zona. 

“Es como si ellos fueran los que ayudaran a abrir esa historia de origen de la formación, pero de las prácticas musicales”, dijo Chávez. “Empiezan a mostrar la estabilidad, pero también esa otra forma de lo que se convierte en el paisaje sonoro de Los Ángeles”.  

La importancia de un gran maestro 

Gregorio es ahora maestro de música en una escuela secundaria en el este de Los Ángeles, un trabajo que comenzó casi al mismo tiempo que asumió el cargo de director de la banda hace cuatro años. Para él, su pasión por la música se mezcla de forma natural con su inclinación por la enseñanza, una convicción que atribuye a la Banda Xochixtepec. 

“Sin ellos, no tendría el don que tengo ahora. Sin haberlos escuchado cuando era niño y sin haberme unido a su banda, no habría sabido que iba a dedicarme a la música”, afirmó.

Recurre a su experiencia como estudiante para convertirse en el maestro que le hubiera gustado tener en la escuela. Por eso, para él es importante aportar paciencia y comprensión tanto cuando enseña a estudiantes de preparatoria como a los miembros mayores de su familia. 

A los orígenes de la Banda Xochixtepec también contribuyó un buen maestro: Alberto Montellano Mazas, un músico muy respetado, originario de Villa Hidalgo Yalalag, Oaxaca. 

Un par de miembros fundadores de la banda conocieron a Montellano Mazas en los años 70 en Tijuana, cuando él también estaba intentando cruzar a Estados Unidos. No fue hasta después de ayudarle a llegar a Los Ángeles cuando se enteraron de que era maestro de música profesional y que había formado algunas bandas en su juventud. A raíz de eso, se formó la Banda Xochixtepec. 

“Creo que esta banda no sería posible tal y como sonamos hoy [sin él]”, dijo Gregorio. “Mis tíos siempre dicen que él es la razón por la que sonamos como sonamos y eso es algo por lo que siempre le tengo mucho respeto”. 

A pesar de que otros grupos querían contratar al maestro, Montellano Mazas nunca abandonó la Banda Santa María Xochixtepec, hasta sus últimos días en California antes de regresar a Oaxaca. Generaciones más tarde, los miembros de la banda afirman que sus enseñanzas y su dedicación han sido fundamentales para el desarrollo y la formación del grupo. 

Más allá de la música

Cuando Luis Carmen llegó a Estados Unidos en 1984, ya conocía la banda. Y aunque esa música no era necesariamente la que le gustaba tocar — él prefería música como la de Rigo Tovar — aceptó unirse porque sabía que su papá soñaba con que uno de sus hijos tocara en la banda. 

Pero con el paso de los años, su participación ha evolucionado mucho más allá de cumplir el deseo de su papá. Carmen es el actual presidente de la banda y toca el saxofón soprano. Tocar se ha convertido en un pasatiempo muy preciado, y más importante aún, en un escape. 

“Trabajo mucho, así que los fines de semana voy a tocar en mi tiempo libre, veo a mis sobrinos y primos, nos saludamos, nos abrazamos, somos felices”, compartió Carmen. “No podría vivir sin la banda y sin ir a tocar. Mi emoción, mi alegría es estar allí”. 

Muchos migrantes en Los Estados Unidos se enfrentan a empleos manuales, en fábricas o en trabajos en los que se les deshumaniza y se les trata como inferiores porque viven en una situación precaria. Así que tener una oportunidad a reunirse con sus paisanos y su familia regularmente -como proporciona el ser parte de una banda-, es un momento en el que al menos pueden recordar su hogar y quiénes son como seres humanos individuales, explicó Chávez. 

Para Gregorio, la banda ha sido una “fuente de orgullo” ya que le recuerda que es de un pueblo pequeño que está haciendo grandes cosas. 

Cuando piensa en la Banda Santa María Xochixtepec, le viene a la mente un dicho común en Oaxaca: “Si el pueblo no tiene banda, no tiene alma”. 

Experiencias intergeneracionales

La banda se encuentra actualmente en su cuarta generación de músicos que están aprendiendo la música, y está formada con orgullo por nativos de Santa María Xochixtepec, como Luis Carmen y Gregorio, o descendientes, como Ernesto Cruz. 

Al igual que Gregorio, Cruz atribuye a la Banda Santa María Xochixtepec el haber despertado su amor por la música. Se unió en 2002, cuando tenía 11 años, como parte del esfuerzo por integrar a una nueva generación de 15 primos. Su padre había formado parte de la banda durante muchos años y Cruz recuerda ver a su padre tocar en las fiestas anuales. 

“Los ensayos eran los sábados y domingos, durante cuatro horas seguidas”, dijo Cruz. “Era muy tedioso, muy exigente, pero creo que lo bueno es que cuando te gusta, te gusta, e intentas aprender todo lo que puedes”.

Se convirtió en director de la banda en 2006, cuando estaba en la preparatoria, lo que realmente consolidó su pasión por la música, cuenta. Al principio tocaba el saxofón soprano, pero su padre le dijo que los directores de bandas de viento en Oaxaca tocan la trompeta o el clarinete, así que eligió el clarinete. 

Cruz obtuvo una licenciatura en música en la Universidad Estatal de California en Northridge, especializándose en interpretación de clarinete. De ahí, continuó sus estudios con un máster en el California Institute of the Arts.

Para Cruz, la banda representa la tradición, la preservación de sus raíces y la familia. Lleva consigo tanto el orgullo de formar parte de ella como el respeto por quienes le precedieron.

“Esa idea, ese fruto de dedicarme a la música como carrera, fue gracias a la banda, y ellos siempre tendrán mi reconocimiento”, dijo Cruz. 

Chávez explicó que formar parte de una banda tradicional como Xochixtepec para muchos jóvenes de primera generación significa reclamar su identidad cultural y ciudadanía como participantes activos en ambos lados de la frontera. 

Carmen señaló que muchos de los jóvenes músicos nacidos en Estados Unidos disfrutan volver a Xochixtepec para la festividad anual de la Virgen del Rosario, un viaje que también es significativo para él. 

“Mi pueblo es lo más bello que puedo tener yo y no pude haber nacido en otro lugar más que mi pueblo,” dijo Carmen. 

Para la primera generación de descendientes de Xochixtepec que se unieron a la banda, fue un momento histórico, aunque no necesariamente se dieran cuenta, dijo Cruz. Tener la banda creó un refugio para los jóvenes recién llegados, así como para sus descendientes, que se enfrentaban a un clima político lleno de racismo, clasismo y violencia de pandillas. 

“Poco a poco, sin que ellos lo sepan, estaban rompiendo barreras”, dijo Cruz. “Se les está dando ese espacio para mostrar todo el trabajo que hacen, para mostrar la comunidad oaxaqueña y la cultura oaxaqueña ahí fuera, donde mucha gente no la ve y no la entiende”. 

La perdurabilidad de Xochixtepec demuestra capacidad y perseverancia, ya que han sido capaces de mantener su práctica a pesar de la migración, la discriminación lingüística, física y económica que se sigue dando, afirmó Chávez. 

Adaptándose a los nuevos tiempos

A pesar del apelo del sonido y la música tradicional de siempre, Cruz ha sido una de las principales fuerzas que ha animado a la banda a expandirse e incorporar sonidos modernos. 

“Creo que la conversación más importante que tenemos, es la de las nuevas ideas. ¿Qué podríamos añadir? ¿Qué podríamos tocar ahora, y tener ese entusiasmo por seguir tocando? Porque la música ha cambiado”, dijo Cruz, añadiendo que hubo cierta resistencia inicial cuando planteó la idea por primera vez. 

Animó a la banda a pensar en ello desde un punto de vista empresarial. Aunque siempre pueden tocar su repertorio clásico y tradicional, es importante incorporar nuevas canciones y sonidos para aumentar el atractivo para la clientela. 

“Fui muy franco con ellos. Les dije: ‘miren, en el momento en que ustedes sientan que no estoy haciendo bien mi trabajo, díganmelo, no lo disfracen'”, dijo Cruz. “No pasa nada. Si tienen que despedirme, despídanme, pero háganlo con la intención de que mi trabajo no esté bien hecho”.

Esa franqueza es lo que ayudó a Ernesto a navegar por la dinámica de ser tan joven y ser quien dirige a los miembros más mayores de su familia. 

La música contemporánea no ha sido el único cambio a lo largo de los años. Las bandas tradicionales como Xochixtepec han estado compuestas históricamente sólo por hombres. Según los estudios de Chávez, tradicionalmente no se permitía la participación de las mujeres hasta aproximadamente la década del 2000. 

Evelyn Platon, de veintidós años, se unió a la banda hace unos seis años, convirtiéndose en una de dos mujeres actuales en la banda. La otra es su prima que ya se había unido unos años antes, lo que le causaba un poco de nervios a Platon. 

“Supongo que, como solo éramos dos chicas, no quería que ella sintiera que yo estaba allí para interrumpir algo”, dijo Plato. “Pero estoy muy agradecida y feliz de que ella sea básicamente mi compañera de aventura en nuestra sección”. 

Platon comenzó como segundo clarinete y pasó a primer clarinete, lo que considera un honor. Le gusta tocar junto a su prima y, a pesar de que solo hay dos mujeres, se siente protegida por sus compañeros en todo momento. 

“Siempre están ahí para asegurarse de que estoy bien, de que como, etc. Me ven como a su hijita o hermana pequeña”, dijo Platon. “Creo que es la mejor sensación que se puede tener en la banda, se aseguran de que todo el mundo esté bien, sea lo que sea”.

Sin embargo, le gustaría que se unieran más mujeres a la banda, añadió.

Longevidad

Mientras la banda se prepara para celebrar su próximo 50 aniversario, sus miembros se muestran bastante confiados en la continuidad y longevidad del grupo.

No se va a deshacer o se va a desaparecer la banda, no creo que pase eso” afirmó Carmen con confianza, explicando que es tanto por el legado del maestro Montellano Mazas como el número de talentosos directores que le han seguido. 

Carmen también tiene confianza en las relaciones interpersonales de la banda. Esto no quiere decir que no tengan discusiones o diferencias de opinión, clarificó, pero al final del día son familia, y lo importante es no tomarse las cosas a pecho. 

“Hay momentos donde hay discusiones fuertes, pero pasado eso, termina la reunión y ya es como si nada. Al día siguiente nos saludamos, nos volvemos a encontrar y punto. Asunto ya olvidado”, dijo Carmen. 

Cruz compartió que decisiones grupales suelen dejarse a un voto de mayoría de la banda, pero si se concede mayor importancia a la opinión de los miembros fundadores y más veteranos. 

“Es gracias a su arduo trabajo que esta banda existe, así que, por supuesto, vamos a valorar su opinión, sus comentarios y los tendremos en cuenta”, dijo Cruz. “Los jóvenes somos mayoría, pero debido al respeto que les tenemos, [los miembros veteranos] suelen tener la última palabra”. 

La banda está continuamente comprometida con su pueblo natal, volviendo no sólo para tocar en sus festividades, sino también recaudando fondos desde aquí para enviárselos. Carmen dijo que gracias a las donaciones anuales de paisanos en Los Ángeles, el pueblo de Santa María Xochixtepec ha podido hacer mejoras en su comunidad. 

Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

Portada del Disco de la Banda de Santa María Xochixtepec. Foto/cortesía Luis Carmen.

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