Por Briana Mendez-Padilla
Para personas de comunidades migrantes, agrícolas e hispanohablantes, puede existir una desconexión y desconfianza hacia el gobierno, lo cual impacta su conocimiento de recursos y servicios disponibles para ellos.
Como alternativa, se apoyan en organizaciones comunitarias. Estas son organizaciones de confianza, arraigadas en su comunidad y que conocen las necesidades de sus comunidades, así como la mejor manera de alcanzarlas. Suelen ser lideradas por personas que se parecen a ellos, hablan su idioma, y comprenden mejor su experiencia vivida.
Para abordar esta brecha, la oficina del gobernador de California lanzó hace cuatro años la Oficina de Alianzas Comunitarias y Comunicaciones Estratégicas (OCPSC por sus siglas en inglés). OCPSC fomenta la colaboración multisectorial como una manera de conectar a la comunidad a recursos, apoyando financieramente a organizaciones comunitarias que ya han estado liderando este tipo de trabajo en sus comunidades.

El pasado 23 de abril, diversas organizaciones comunitarias y gubernamentales se reunieron en Sacramento para reflexionar sobre cuatro años de colaboración, celebrar lo que han logrado y aprender sobre cómo crear resiliencia y fortalecer relaciones intersectoriales.
“Creo que ahí radica precisamente el poder de las alianzas que hemos creado aquí en el OCPSC: en tender un puente entre los recursos gubernamentales y las comunidades que más los necesitan”, dijo la directora ejecutiva interina de OCPSC Aubrie Fong a Impulso.
OCPSC ha conectado con organizaciones comunitarias a lo largo del estado, estas son algunas que apoyan a la comunidad latina e indígena:
Abrazar, Inc.
Uno de los becarios de OCPSC es Abrazar Inc., una organización comunitaria basada en el condado de Orange, que conecta a la comunidad hispanohablante en el condado con recursos como transporte, salud e impuestos.
Fundado en 1975, la organización fue creada para apoyar a miembros de la comunidad que no podían acceder a servicios municipales porque nadie hablaba español. En sus inicios ayudaban principalmente a adultos mayores, pero para su tercer año se convirtió en un centro comunitario apoyando a toda la comunidad.


Como colaboradores de OCPSC, Abrazar ha participado en campañas para vacunación, preparación para el calor, asistencia financiera y educación sobre impuestos. Mario Ortega, director ejecutivo de Abrazar, compartió que la colaboración con OCPSC ha sido genial ya que los ha conectado a iniciativas y programas estatales que el condado y la comunidad no hubiese conocido.
Ortega explicó como durante la campaña de Vaccinate ALL 28, el gobierno estatal pudo proveer los códigos postales de las comunidades más vulnerables y eran las comunidades a las que Abrazar ya estaban sirviendo.
Este tipo de asistencia es importante, añadió Ortega, porque la comunidad enfrente desafíos económicos y de lenguaje, así que es importante no solo conectarlos con información, sino también ofrecerla en su idioma.
Ortega conoce de primera mano estos desafíos. Creció en Huntington Beach, su familia era una de las pocas familias latinas en su vecindario. Dijo que a pesar del progreso que se ha hecho en el condado de Orange, muchas de estas comunidades siguen siendo ignoradas.
“Tienes un condado que se supone que es tan rico, tan próspero, pero casi un millón [de sus habitantes] cumplen los requisitos para acceder a Medi-Cal; por eso es tan importante contar con socios de confianza como Abrazar y otras organizaciones comunitarias”, dijo Ortega.
MICOP
Por alrededor de 25 años, el Proyecto de Organización Comunitaria Mixteca/Indígena (MICOP por sus siglas en inglés) ha estado apoyando y empoderando la comunidad indígena migrante de la costa central de California.
En los condados de Ventura, Santa Bárbara y San Luis Obispo, MICOP tiene alrededor de 18 programas educando a su comunidad sobre sus derechos y sobre recursos disponibles como becas. Griselda Reyes-Basurto quien trabaja con MICOP, recalcó el programa sobre derechos laborales, en el cual trabajadores agrícolas aprenden sobre sus horas de enfermedad, su tiempo de descanso, pago justo y seguridad en el trabajo.
Parte fundamental de la organización es luchar por la inclusividad y justicia lingüística. Información sobre servicios suele estar disponible principalmente en inglés o español, pero para la mayoría de la comunidad, ninguno de esos es su lengua principal.
Para combatir esos desafíos lingüísticos, MICOP traduce o interpreta la información a mixteco y zapoteco, para que miembros de esas comunidades puedan entender en su totalidad, en su idioma. Reyes-Basurto compartió que con la beca de OCPSC, han creado materiales en mixteco y existen otras organizaciones e instituciones que también crean materiales en otras lenguas indígenas.


Cuando no encuentran materiales que están creados en su lenguaje, entonces MICOP se encarga de crear esos materiales. También tienen su propia estación de radio, Radio Indígena 94.1 FM, que apoya en difundir información en diferentes lenguajes. Según el sitio web de MICOP, Radio Indígena actualmente ofrece 17 horas de programación semanal en vivo, con 13 programas que abarcan temas como organización comunitaria, acceso a la atención médica y salud mental, autoayuda y bienestar, además de música indígena.
“Creo que es muy importante que conozcan que hay muchos servicios muy útiles, muy buenos que están para ellos y que no se limiten solamente de decir o está en inglés, está en español”, comentó Reyes-Basurto.
Cultiva Valle Central
Cultiva Valle Central ha estado apoyando a trabajadores agrícolas, migrantes e hispanohablantes en el valle. Su trabajo se enfoca en cambios de sistemas, pólizas y ambientes que mejoren la salud y acceso a estas comunidades.
Cultiva reconoce el impacto de colaboraciones ya que además de con OCPSC, también tienen alrededor de ocho años trabajando con UC Merced, han trabajado con el consulado de México y están en conversaciones de una colaboración con el consulado de Guatemala.
“Nuestra comunidad agrícola necesita y merece el más alto respeto. Pero es la comunidad que recibe lo menos, lo básico, y lo básico para nosotros no es suficiente,” reflexionó Claudia Corchado. “Toda nuestra comunidad para nosotros son familia y es nuestro deber y responsabilidad protegerlos y traerles los servicios que se merecen”.
Parte crucial del trabajo de la organización, es ayudar a la comunidad a navegar los diferentes sistemas ya que suelen ser complicados por estar en inglés o tener que aplicar por computadora.
Actualmente, están enfocados en ayudar a renovar el Medi-Cal. Corchado enfatizo que es importante en este momento que ella y su equipo reciban entrenamiento en como llenar estos documentos para que puedan educar a la comunidad.

Dijo que la complejidad de estas aplicaciones es a propósito, para que la gente no pueda renovar sus documentos y se queden sin aseguranza.
“No es justo, [pero] las injusticias son las que nos mueven y nos motivan a hacer este trabajo”, dijo.
Universidad Popular
Con sede en el norte del condado de San Diego, Universidad Popular es una organización comunitaria que trabaja con inmigrantes, muchos de los cuales son oaxaqueños y guatemaltecos.
“Somos la universidad del pueblo; nuestro enfoque es la educación comunitaria y la educación popular”, compartió Arcela Núñez, una de las codirectoras de la organización.
Universidad Popular ofrece apoyo para la ciudadanía, clases de historia de Estados Unidos y cursos sobre el funcionamiento del gobierno, además de ayudar a las personas a completar el proceso de ciudadanía.
El norte del condado de San Diego ha sido una especie de epicentro de las medidas de control migratorio, explicó, y añadió que es una de las pocas zonas del país en las que se han establecido puestos de control migratorio permanentes.
La aplicación de la ley ha sido agresiva recientemente, por lo que han estado realizando esfuerzos de respuesta para jornaleros ante los secuestros y las redadas locales. Universidad Popular conecta a las familias con servicios legales y realiza recaudaciones colectivas de fondos para poder ayudar.
Ha habido mucho miedo y vacilación a la hora de participar o incluso de inscribirse en programas gubernamentales y comunitarios, compartió Núñez. El trabajo que ha venido realizando Universidad Popular ha logrado al menos tender ese puente inicial entre los programas y servicios y una comunidad que ha estado desatendida por mucho tiempo.

Alcance y confianza comunitaria
La confianza de la comunidad ha sido fundamental para el éxito y el impacto de estas organizaciones; conseguirla ha tomado tiempo y constancia.
MICOP, por ejemplo, logra conectar directamente con su comunidad acercándose donde estén, ya sea panaderías y lavanderías locales, en los campos, llamadas telefónicas, y tocando puerta en puerta.
“Al nosotros identificarnos, saben bien que somos de la organización, saben que somos personas de confianza, que encuentran los servicios que requieren, y como siempre, en sus idiomas, más que nada,” dijo Reyes-Basurto.
Para Cultiva Valle Central, esta confianza se estableció de boca en boca, y lo consideran como un privilegio.
“La señora ‘Blanquita’ le puede decir a la señora ‘María’ y luego se pasa la palabra y ahí nos llegan a la oficina,” explicó Corchado, añadiendo que también se comunican con su comunidad por mensajes de texto.
La confianza también nace gracias a que se aseguran de darle seguimiento a las personas que ayudan, subrayó Anabel Cerna, quien también trabaja para Cultiva Valle Central.

“Nosotros no nada más les decimos vayan y hagan esto, los empoderamos para que ellos el día de mañana también puedan hacer lo mismo sin necesitarnos a nosotros,” dijo Cerna. “Esta confianza la hemos fomentado porque nosotros conocemos y hemos sufrido estas mismas injusticias. Y esa es una de las cosas que a nosotros nos hace luchar”.
Al igual que muchas organizaciones comunitarias, la Universidad Popular utiliza el modelo de mensajeros de confianza, que, según Núñez, ha marcado una verdadera diferencia a la hora de alcanzar a más gente. Los mensajeros de confianza son personas que ya forman parte de la comunidad, lo que les facilita llegar a ella y llevarles recursos, información y capacitación directamente.
“Lo que realmente hemos estado tratando de lograr, y creo que lo hemos conseguido, es crear un modelo sólido de participación comunitaria, de empoderamiento, y de personas dispuestas incluso a ofrecerse como voluntarias”, dijo Núñez. “Así que, si se agota la financiación, no queremos que el trabajo se detenga, y creo que la gente siente que es parte de esto, que se trata de nosotros, de nuestra comunidad, por lo que han estado dispuestos a seguir trabajando”.
Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

