- La autora oaxaqueña de Ejutla de Crespo presenta su primer obra dirigida a los niños inspirada en la pasión de su padre.
- La intención de la poetisa es empoderar a la niñez, sobre todo a los infantes de los pueblos indígenas
Por Nora Alicia Estrada/KIOSKONEWS
Los Ángeles.- La autora oaxaqueña Ariadna Sánchez convirtió el dolor por la pérdida de su padre en la obra infantil “La Jugada del Día”, que empodera a los niños y aborda el legado y la importancia de recordar a los seres queridos de manera amena.
La autora, originaria de Ejutla de Crespo, Oaxaca, pero residente de Los Ángeles, se encuentra en plena promoción del manuscrito, primero en el Festival del Libro de LA Times el 18 y 19 de abril, y una semana después empacó para viajar a Colombia y presentarse en la Feria internacional del Libro de Bogotá que se celebra del 21 de abril al 4 de mayo.
La escritora, quien está por obtener una maestría en español, destacó que la importancia de la literatura infantil en español y bilingüe es esencial para el crecimiento educacional de las personas.
Durante los dos eventos a los que asistió, la escritora se dedicó, además de promocionar el libro y atender a los reporteros, a autografiar los libros que se llevaron los más pequeños de la casa.

“Convivir y promocionar con los niños es muy emocionante porque los chiquititos son los más sinceros respecto a tu trabajo. A la hora que ellos ven tu libro te das cuenta de si les gusta o no. Ves si tienen conexión con la portada, y con lo poco que leen antes de llevárselo. Y verlos que eventualmente se llevan tu ejemplar, pues uno se siente orgulloso y satisfecho del trabajo”, expresó. “Afortunadamente sentimos eso muchas veces”.
La también creadora del libro de poesía “Visitas inesperadas” contó a Impuso Newspaper sobre su recorrido internacional en ferias del libro, su amor a la lectura y letras, su experiencia como autora, sobre su duelo a la pérdida de su padre en el 2024 y sus planes inmediatos.
¿Cómo te fue en el Festival del Libro del LA Times 2026?
R. A todo dar. Este es mi tercer año con Alegría Publishing, que es la casa editorial de mis dos libros, entonces como que voy aclimatando. Además en este festival reconocido, muy dinámico y muy interesante en el sentido de que ves grupos de diferentes edades.
Hubo mucho público y muchos niños se acercaron a nuestros libros.
Para mí, mi nueva audiencia, que es la infantil, es algo nuevo. Son mis primeros pininos en literatura infantil, y pues he abrazado con mucho gusto esa aventura.
¿Cómo te fue en la Feria Internacional del Libro de Bogotá?
R. También súper bien. Encantada de la vida porque es un país con diferente cultura y gastronomía. Es mi primera vez, siento que empiezo a nadar, observar y perder el miedo a hablar en público poco a poquito. Ya hablo un poquito más. Ya no paro, parezco perico hablando.


¿Cómo lo sentiste a los infantes con tu libro?
R. Sí, y los chiquititos son más sinceros porque ellos a la hora de ver tu libro, solo con ver la portada, crean una conexión con la historia. Así es como la obra empieza a circular entre la comunidad..
¿Cuándo se empezó a gestar este libro infantil?
R. Cuando empecé a escribir nunca pensé en comercializar con mis primeros escritos.
¿Qué te motivo a escribirlo?
R. Es acerca del duelo que viví por la pérdida de mi papá hace dos años debido a un paro cardíaco en el Ejutla de Crespo, Oaxaca, el 8 de junio del 2024.
Yo estaba en Los Ángeles, y mi hermana me avisó. Caí en un shock emocional muy grande. Con este dolor del trance empecé a escribir para aliviar un poco mi tristeza. Me enfoque en la pasión de mi papá, el beisbol. Vinieron imágenes que desde niña tengo de él. Así empezó un pequeño diario, y para cuando me dí cuenta, ya estaba escribiendo más sobre lo que más le gustaba a mi papá.
¿Cuál era la pasión de tu papá?
R. Desde niña, lo que tengo en mi memoria sobre mi papá, es el amor que él tenía por el beisbol. Lo recuerdo con su manopla, con su bate, y de que cada ocho días iba a los juegos de beisbol de la comunidad.
Mi papá tuvo la oportunidad de jugar, no solo en la comunidad, sino también fuera del estado y hasta a nivel profesional.
Yo siempre he visto a mi papá, a mis tíos, a mis primos que han jugado beisbol. O sea, vengo de una familia muy beisbolera.
Cuando fue la misa de cuerpo presente de mi papá, mi mamá dijo que ella no era el gran amor de mi papá. Que el beisbol era su primer amor. Y eso se me quedó muy grabado.
A partir de esa frase dije: “Dios me está llamando. Dios me está dando ese alivio a través de la escritura”.
Y fue una catarsis. El dolor se convirtió en arte.
Hay quienes se acercan más a la iglesia, quienes pintan, quienes componen una canción.
En este caso, la vida me llevó a hacer un librito y a dar testimonio de que en los momentos más duros de la vida, uno también puede florecer, puede sanar y puede ayudar a otros que están pasan por un momento de duelo, de pérdida a transformar eso, y sobre todo que quede como un legado.
En este caso, yo lo inicié pensando en mis hijos y en mis sobrinos para que recuerden a su abuelito de una manera muy amena.
¿Cuántos libros tienes?
R. Tengo dos, uno de poemas, “Visitas Inesperadas”. Me dejó mucha satisfacción. He visto que a muchas personas les interesa lo que escribo. Cuando alguien compra un libro y lo lee, quiere decir que mis historias tienen valor y que mi voz puede resonar en los oídos de alguien más.
La satisfacción dos es que me ha permitido hacer una red de apoyo más grande porque el estar en contacto con más gente me ha abierto la oportunidad de descubrir nuevas culturas, ha expandido mi forma de pensar.
He podido aprender a tolerar a personas que no piensan como yo o que no ven el mundo desde mi perspectiva. Entonces, eso me ha ayudado, me ha ayudado a ver el valor de cada persona y a asistir a las ferias de libros o donde tengo la oportunidad de ir. Entonces eso me ha hecho más humana, a tener más sentido de empatía con el prójimo.


¿En qué estás trabajando actualmente?
R. Ahorita estoy enfocada en acabar mi maestría, ya nada más me quedan dos o tres clases, que sería como un semestre más, y yo creo que a partir de ahí, yo puedo hacer una antología. Se me antoja una antología acerca de mi pueblo o familia. Aún no estoy segura, no he definido el siguiente proyecto, pero tengo muchas cosas en mente.
Ya eres reconocida localmente e internacionalmente ¿Cómo te sientes al llegar a este punto?
R. Pues siento que a veces me tengo que arrodillar para darle gracias a Dios porque me ha permitido la oportunidad de tener este contacto uno a uno con los lectores, y por darme la oportunidad de viajar. Me siento muy bendecida de que mi familia me apoye.
El apoyo de mi esposo, mis hijos ha sido y el de mi familia que está en Oaxaca es muy importante. Solo tengo que decir que muchas gracias por seguir apoyando el sueño de esta oaxaqueña que nunca se imaginó en Ejutla de Crespo que iba a escribir un libro y que iba a ir a la universidad. Soy la primera en ir a la universidad y hacer una maestría. Tengo la posibilidad de conocer gente que me ha ayudado en el camino a darle voz a mis historias y difundir las obras de nuestras comunidades, entonces estoy muy agradecida con Dios y con la vida.
¿Cuál ha sido tu aprendizaje en este círculo de escritores y libros?
R. He aprendido a presentarme, a proyectar seguridad, a no titubear, a rodearme de material que me ayude a ser mejor, a proyectar mi imagen. Sigo aprendiendo, pero sí fue difícil perder la pena, sobre todo tenía mucho miedo al rechazo, lo sigo teniendo, pero ya como que lo controlo un poquito más, sigo teniendo nervios a la hora de presentar mi obra.
Soy muy parlanchina, pero también me entra el nervio y a veces, como que el cerebro se me congela, pero trato de pensar positivo. Veo muchos videos de autoestima, escucho autores que ya tienen muchos años en la carrera, y en la universidad, tus mismos profesores te ayudan.
Ese motorcito es el que hace la diferencia, el que me motiva a seguir adelante y que no me permite a desistir de este sueño.
¿Ser escritora era tu sueño de niña en Ejutla de Crespo?
R. No, no porque no tenía referencia en mi familia de escritores.
¿Cómo surgió Ariadna Sánchez la escritora?
Cuando llegué a Estados Unidos mi esposo y yo vivimos en el área de la calle Sexta y Occidental Blvd. por Lafayette Recreation Park, en Los Ángeles, donde se encuentra la Biblioteca Felipe de Neve. Me refugiaba ahí porque era lo único que conocía de la gran ciudad. Al principio me daba miedo salir más lejos. Para mí era una cosa bárbara la gran ciudad porque salí de un pueblito. Tenía miedo de perderme, y lo único que sabía era irme derechito y esa ruta me llevó a la biblioteca pública. Me entró curiosidad y me metí. Mis primeras amigas en Estados Unidos fueron las bibliotecarias de la biblioteca.
Iba a diario porque era lo único que conocía, inclusive, iba embarazada con tamaña panzota. De ahí creo que surge esa chispita. Una cosa me ha llevado a la otra, pero no un plan de ser escritora, pero le adjudico que el tener la posibilidad de vivir en Los Ángeles, de entrar en contacto con los libros, de estar en bibliotecas, pues me dio la oportunidad de ir a la escuela para aprender inglés y tomar los cursos necesarios para hacer los créditos para graduarme.
Siempre me ha gustado leer, pero necesitaba que detonara esa chispa de escribir, y aquí se me dio lo de la escritura y la vida me puso a las personas correctas en el momento correcto y pues, hizo erupción, y gracias a Dios, estoy aquí contando mi historia.
Estoy orgullosa y quiero compartir que he florecido en mis 40 años. Me gradué a esa edad de la Universidad Northridge, hice mi licenciatura en español y ahora estoy por terminar mi maestría.
¿Por qué saliste de Ejutla?
R. Salí de Ejutla porque me casé con mi marido José a los 22 años, bien joven.
A raíz de que yo me caso con José, él me trae para Estados Unidos.
Tuve a mi primer hijo Carlos a los 23 y a Mateo cuando tenía 25.
¿Qué mensaje le envías a la comunidad?
R. Que si una oaxaqueña está saliendo adelante, tengo fe que mis demás paisanos también lo pueden lograr, cada quien desde su trinchera.
También les pido que no abandonen los sueños que los trajo a este país, y que le sigamos echando ganas para poder construir ese sueño y poder algún día dar testimonio de que esos sueños, esas metas, esos ideales lleguen a buen aterrizaje porque el cielo es infinito y las posibilidades son igual de enormes.
Les quiero pedir que nos apoyemos entre los paisanos, entre la comunidad para hacer más sólida la red de apoyo.

