- Obispos del país abogan por una reforma significativa de las leyes y los procedimientos migratorios mientras que religiosos se organizan para lograr 3 millones de firmas de apoyo a la diáspora
Los Ángeles, Cal.- La fe a la Virgen de Juquila se ha ampliado más allá de su Santuario en Santa Catarina Juquila, Oaxaca. Ahora personas inmigrantes de distintos lugares de nacimiento tanto de México como de Centroamérica la veneran en lugares como la Iglesia de Nuestra Señora Reina de Los Ángeles (Placita Olvera).
No es para menos, dicen que la fe traspasa fronteras y es así como se recuerda el día que llegó, a iniciativa de un grupo de feligreses católicos oaxaqueños inmigrantes de la Sierra, al corazón de la ciudad angelina en el 2004 a través del Ministerio de la Virgen de Juquila.

Su fiesta anual patronal es el 8 de Diciembre, en honor a la Inmaculada Virgen de la Concepción, pero de este lado de la frontera la comunidad la celebra días previos y días posteriores con grandes fiestas religiosas que incluyen homilías, música, comida, danzas tradicionales y mucha, mucha fe.
Todos los años son particulares para celebrar a la Virgen de Juquila, pero ahora más que nunca los migrantes se aferran a su fe. Tal vez eso hizo que el padre Arturo Corral, de la mítica Iglesia de la Placita Olvera, en su homilía dominical del pasado 7 de diciembre se refiriera a las palabras fuertes hechas por San Juan al reprender a los fariseos a quienes llamó víboras. Eso sugirió, se comparaba a la valentía de los obispos de todo el país al firmar el pasado 12 de noviembre una carta en defensa de los migrantes.
La carta fue firmada dijo por 216 obispos, con 5 en contra y 3 abstenciones. “Los obispos están unidos con el pueblo por lazos de comunión y compasión”, dijo Corral al leer la misiva emitida durante su asamblea plenaria en Baltimore y que dice textualmente:
“Como pastores, los obispos de los Estados Unidos, estamos unidos a nuestro pueblo en nuestro señor Jesucristo, por lazos de comunión y compasión. Nos inquieta ver en nuestras comunidades un clima de temor y ansiedad ante las prácticas de perfilamiento y las aplicación de las leyes migratorias. Nos entristece profundamente el tono que ha adoptado el debate contemporáneo y la creciente denigración de los inmigrantes.
Nos preocupan las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a una atención pastoral adecuada.
Lamentamos que unos inmigrantes que viven en los Estados Unidos han perdido su estatus migratorio de manera arbitraria. Nos preocupa las amenazas contra la santidad de los lugares de culto, y el carácter especial de los hospitales y las escuelas. Nos entristece profundamente cuando nos encontramos con padres que temen ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela o cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos.
A pesar de los obstáculos y prejuicios, por generaciones, los inmigrantes han contribuido inmensamente al bienestar de nuestra nación. Como obispos católicos, profesamos nuestro amor por nuestro país y oramos por su paz y prosperidad.
Por este preciso motivo nos sentimos obligados en este entorno a elevar nuestras voces en defensa de la dignidad humana otorgada por Dios.

La enseñanza católica exhorta a las naciones a reconocer la dignidad fundamental de todas las personas, incluidos los inmigrantes. Como obispos, abogamos por una reforma significativa de las leyes y los procedimientos migratorios de nuestra nación”.
La carta termina señalando que la dignidad humana y la seguridad nacional no son valores en conflicto y que ambas pueden alcanzarse con buena voluntad y uniendo esfuerzos.
Previo a la misa de acción de gracias, feligreses y los mayordomos, Valentín y Liliana Granja, recorrieron en procesión calles aledañas a la Iglesia con música de bandas y el baile de los Chinelos, de Morelos.
Luego de la homilía, se invitó a las personas a firmar un documento para lograr 3 millones de rúbricas en apoyo a la comunidad migrante. Una tarea titánica, pero no imposible manifestaron las organizadoras quienes indicaron que llevan un millón.


En tanto Maurilio Bautista del Ministerio de la Virgen de Juquila notificó que el paso del manto y la celebración socio-cultural se efectuaría frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe, a un costado de la iglesia. En el lugar se formó una gran fila de feligreses para el tradicional paso del manto como para degustar el rico mole oaxaqueño y bebidas donadas por los mayordomos.
Mientras tanto, la banda de viento Asís entonaba canciones oaxaqueñas y el grupo de danza Huaxyacac ejecutaba algunos bailes tradicionales serranos.
Entre las espectadoras se encontraba Sofía Molina y Norma Vargas de la comunidad de Villa Hidalgo Yalalag, las dos oaxaqueñas llevaron sus imágenes de la Virgen de Juquila a bendecir y escuchar la misa.
Comentaron que sus respectivas abuelitas les enseñaron a tener fe en la Virgen y que incluso ellas les contaban que desde niñas iban en peregrinación desde Yalalag a pie hasta al santuario de Juquila llevando tortillas secas para comer y durmiendo donde les agarraba la noche para descansar y proseguir al día siguiente.
“Dormían y se levantaban para caminar”, para el trayecto dijo. “Duraban una semana o más”. Molina mencionó que su abuela aprendió de su bisabuela de nombre Hilaria Ocampos Molina, quien era fiel devota de la Virgen de Juquila.
Otra familia oaxaqueña presente fue Salazar Palacios del sector Cajonos, también de la Sierra. Mauricio, su esposa Victoria y su hijo Abel de 10 años llegaron a la celebración cargando una pequeña imagen puesta en un cuadro de conchas, como se usaba en antaño y se colgaban en las casas antiguas oaxaqueñas.
La fe a la Virgen es de siempre, manifestó Mauricio. Y en su caso se traspasa de padres a hijos en donde quiera que vivan.

HISTORIA
La Virgen de Juquila es de 30 cm con una gigante devoción en el Sur de México, en los estados de Oaxaca, Puebla, Guerrero, Chiapas, Morelos, Veracruz, Estado de México y otros. Tiene fama de ser muy milagrosa.
Su historia se remonta en el siglo XVI con el fraile español Dominico, llamado Jordán que llevaban la figura de una Virgen en sus recorridos misioneros en esas áreas de Oaxaca y Guerrero. Cuando murió el fraile la donó a un indio devoto, este le construyó una pequeña choza de palma en el lugar llamado el Pedimento donde la visitaban los fieles, pero un día sin precisar un incendio acabó con la choza quemando todo excepto la Virgen, su piel se torno morena y su manto blanco quedó intacto. Desde entonces al ver el milagro de la figura que quedo intacta por el incendio, miles de devotos y peregrinaciones iniciaron a visitarla y a pedirle que resolviera problemas, e iniciaron los milagros uno a otro por la devoción y agradecimiento. Miles de peregrinaciones llegan al Santuario de la Virgen en Juquila Oaxaca.

La imagen
Es una pequeña Virgen de 30 centímetros de altura de cabellos largos hacia enfrente, sus manos unidas, de tés morena, de mirada inclinada, se trata de una de las manifestaciones católicas en México con mayor cantidad de devotos, sólo antecede por la Virgen de Guadalupe y a la de San Juan de los Lagos, el sur de México es la de de mayor crecimiento por ser tan milagrosa, ahora está en la principal iglesia de Los Ángeles California por su historia, La Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles- La Placita desde el 2009. Antes, llegó traída por devotos desde Oaxaca en el 2003 a la Iglesia Santo Tomás y luego a la Santa Cecilia en el 2004.




