- La Familia Guzmán Mata perdieron su casa y con ella sus sueños y años de esfuerzo
- La resiliencia y la unidad de los oaxaqueños dice presente durante un evento organizado por gente de buen corazón
Los Ángeles, Ca.- La unidad y la empatía de la comunidad oaxaqueña de Yalalag salieron al rescate de la familia Guzmán Mata, quien después de once años de trabajo y esfuerzo para alcanzar su sueño Americano lo vieron reducirse a cenizas debido al incendio Eaton y ahora decidieron asumir el reto de reconstruir su casa en la ciudad de Altadena.
En medio de lágrimas, abrazos y palabras entrecortadas, el matrimonio Guzmán Mata agradeció el apoyo de sus amigos y vecinos quienes se unieron para ayudarlos realizando un evento de recaudación de fondos el pasado domingo 2 de Febrero para apoyarlos en su nueva meta.

Entrevistada por el periódico Impulso, Diana Salvador, quien junto con Elisa Salvador y Azalia Vargas organizaron el evento en la ciudad de Los Ángeles mencionó que decidieron realizar la venta de comida para darles el mensaje de que no están solos y que se unen a su dolor porque la pérdida económica de perder una casa es muy grande.
“Nosotros en nuestra comunidad tratamos de ayudarnos, es algo que traemos como zapotecos, ser solidarios los unos con los otros en momentos difíciles como éstos”, resaltó. “Creo que el corazón de cada uno de nosotros están con las familias que perdieron sus casas en los recientes incendios, es muy difícil poder ayudar a todos porque todos tenemos diferentes situaciones económicas pero se dió la oportunidad de que nos unimos y estamos acá para apoyarlos a fin de demostrarles que estamos con ellos”.
“Lo que se pueda recaudar no se compara con todo lo que es el monto de la pérdida de una casa”, agregó Salvador. “Entonces tratamos más que nada que no se sientan solos entre una comunidad grande como es la oaxaqueña y aquí también hay personas de diferentes grupos comunitarios, que están apoyando, ya que hemos obtenido muy buena respuesta”.
Afirmó que algunos negocios oaxaqueños como La Mayordomía del empresario Zeferino García y los propietarios de Betaza Mini Market les donaron productos y algunos emprendedores pequeños como Francisca “Panchita” Valera que vende comida desde su casa, les donó su tiempo ayudándoles a elaborar las tlayudas.


También estaban participando unas 35 personas como voluntarios para preparar hamburguesas, tacos, el champurrado, bebidas frescas y café.
Diana mencionó que para amenizar el evento contaron con el apoyo del DJ Kua Yin y de la Banda Yatzachi El Bajo, y agregó que las personas han respondido a la causa, ya que los que no pudieron llegar al evento hicieron órdenes para llevar a su domicilio.
En la venta de comida, también había una mesa con la venta de artículos religiosos y bolsas a cargo de una señora que se identificó como Alma, quien explicó que ella elaboró 3 figuras de la Virgen de Guadalupe en su tiempo libre para poner un puesto durante el evento donde colocó las otras figuras que ya tenía y el resultado de lo que lograría vender se lo donará a la señora Brenda, “lo importante de todo esto es mostrarle mi apoyo a ellos”.
Al llegar al evento comunitario de recaudación que se realizó en la vivienda de Elisa y Alex Salvador, los esposos Brenda Mata y Ali Guzmán fueron recibidos por ellos con un fuerte abrazo y con palabras de apoyo, lo que provocó que a la señora afectada, de 45 años de edad, se le deslizarán algunas lágrimas por la mejilla debido a la emoción.
Brenda Mata, quien trabaja como administradora de beneficios para el Departamento de Policía, dijo: “Nos sentimos muy bendecidos, en primera porque estamos bien, por todo el apoyo que hemos recibido sean mensajes, palabras y ahora ésto, se me hace difícil ponerlo en palabras porque yo no tengo más que decir que gracias, pero no son suficientes, realmente nos sentimos muy emocionados con el amor y el apoyo de todos”.
“La pérdida de la casa es algo muy grande, un dolor muy grande”, reveló. “Pero ahora tenemos un nuevo sueño que es construir la casa de nuevo, entonces esa es la nueva meta, y en cierta manera le va a pertenecer a todos porque todos estamos unidos haciendo esto, porque todos nos están apoyando para que lleguemos a ese objetivo”.
Mata aclaró que ellos no han recibido ninguna ayuda económica por parte de FEMA porque no calificaron, ya que no estaban viviendo en la casa en el momento en que se quemó, pero agregó que en otros beneficios como la limpieza de la propiedad sí califican, lo cual consideró como algo muy positivo.
“Nosotros sólo hemos recibido donaciones de nuestros familiares, de nuestras amistades y paisanos”, expresó. “Nosotros todavía estamos pagando las mensualidades de la casa y aparte también vamos a tener que pagar lo que cueste la reconstrucción”.
“(La casa) la compramos en el 2013, en el mismo año que nos casamos, teníamos 11 años viviendo allí”, comentó Brenda. “Pero hace 2 años se murió mi papá y mi mamá (Sara Mata) quedó sola, entonces en el 2024 hace menos de un año nos fuimos a vivir a su casa en Covina para cuidarla a ella por un tiempo porque está enferma y está muy limitada en sus movimientos físicos, entonces cuando nuestra casa en Altadena se incendió no estábamos allí, pero nuestros planes siempre eran regresar a nuestra vivienda”.
Señaló que gracias a eso solo perdieron los muebles que tenían en su casa, pero que todos los documentos importantes y los recuerdos fotográficos los tenían almacenados en otro lugar por lo que aún los conservan.
Brenda explicó que fue a través de las noticias que se enteraron que perdieron su casa en Altadena el pasado 8 de Enero al igual que muchas personas, “una vecina nos llamó y nos dijo que el incendio ya había llegado a nuestra cuadra, entonces ví en los reportes que se había encendido y que los bomberos trataban de controlar el fuego, y ya cuando mi esposo (Ali Guzmán) y yo fuimos a revisar encontramos que efectivamente todos se había quemado”.
La pareja creo una cuenta de gofundme para ayudarse en la reconstrucción de su hogar y han obtenido mas de 16 mil dólares, siendo su meta 18.
En esta plataforma se lee el mensaje que Brenda escribió el 4 de febrero que dice:
“Hoy hace 4 semanas que el incendio de Eaton devastó Altadena. Y aunque en ese tiempo nuestras emociones han tocado todos los extremos del espectro, hoy nuestra familia sigue adelante con inmensa gratitud y un nuevo sueño. Todavía hay muchas incógnitas, y el camino es largo, pero nos contamos entre las personas más afortunadas por infinitas razones.
Hasta la fecha, el proceso del seguro ha sido sorprendentemente más suave de lo previsto. También nos hemos acogido al programa federal de limpieza. He empezado a hablar con nuestro contratista, que ha sido una fuerza estabilizadora que ha aportado claridad y seguridad en un momento en que mirar hacia delante parecía poco realista”.
Soy consciente de que nunca podremos expresar adecuadamente nuestra gratitud por todo lo que han hecho por nosotros; pero sepan que me pasaré la vida intentándolo. Te doy las gracias por cada llamada, mensaje de texto, oración y pensamiento que nos has enviado. Por cada buena intención que has tenido con nosotros, por cada abrazo y por cada oferta de ayuda, te estoy eternamente agradecida. Nos has dado el don de la esperanza.
Conozco el valor del tiempo, y también comprendo lo duro que cada uno de nosotros trabaja para ganarse la vida. Cada vez que recuerdo que creyeron que éramos merecedores de ambas cosas, de su tiempo y de su ayuda, me siento profundamente humilde.
El día que ardió nuestra casa, Ali y yo recibimos informes contradictorios de lo que estaba ocurriendo. Fuimos en coche a verlo por nosotros mismos; el recuerdo es algo borroso para mí. Recuerdo los lamentos al caminar hacia lo que quedaba. Y cuando vi la estatua de cerámica de mi padre en el jardín delantero, recuerdo que grité: «¡Papá!», porque en ese momento sentí como si lo hubiera perdido de nuevo.
Los ángeles vienen en diferentes formas. Ahora, cuando pienso en aquel día, me doy cuenta de que mi padre simplemente me estaba haciendo saber que estaba allí; no estábamos solos. Desde entonces, cada uno de vosotros se ha hecho eco de este mensaje.
Así que hoy, en la víspera del sexto cumpleaños de mi precioso Tommy, vuelvo a contar mis infinitas bendiciones, y ustedes amigos míos, están entre ellas…
Brenda es hija de un querido oaxaqueño, Don Héctor Mata (q.p.d), que por muchos años trabajó para que la comunidad oaxaqueña residente en Los Ángeles tuviera un lugar donde venerar a la patrona de los oaxaqueños, la Virgen de la Soledad en la Iglesia Santa Cecilia.




