- La filosofía ancestral todavía está en una fase inicial en términos académicos.
Por Briana Mendez-Padilla
En anticipación al lanzamiento de su próximo libro, el filósofo zapoteco Juan Carlos Sánchez Antonio exploró la importancia de la filosofía zapoteca durante un seminario web para el Centro de Ciencias sobre México en la UCLA, el pasado 20 de febrero.
Originario de San Pedro Comitancillo, Oaxaca, Sánchez Antonio es doctor en filosofía política por la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor-investigador adscrito al Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.
Su libro titulado “La Filosofía de los zapotecas: hacia un diálogo mundial inter-filosófico transmoderno” se lanzará oficialmente en México el próximo 23 de abril. En él, propone analizar más allá de las teorías de filosofía occidental y argumenta la necesidad de recuperar otros marcos filosóficos no eurocéntricos.
La filosofía occidental se refiere a la tradición de pensamiento racional y crítico que se originó en la Antigua Grecia y se desarrolló a lo largo de la historia en Europa y después en América. La filosofía ancestral, por otro lado, se refiere al conjunto de saberes y éticas de los pueblos originarios como zapoteco, maya, inca y azteca.
Sánchez Antonio aboga por la filosofía zapoteca, la cual define como una “forma ancestral de comprender el orden del cosmos, la naturaleza y la vida basada en una visión profundamente simbólica, espiritual y relacional del mundo”.
Destacó que su libro busca desestabilizar el canon eurocéntrico occidental al plantear una filosofía que los occidentales ni siquiera consideraron como filosofía.
“[La filosofía ancestral] siempre fue considerada como mito, superstición, magia o charlatanería”, explicó.
La filosofía occidental reduce la filosofía a una razón matemática centrada en la razón. Pero no cualquier tipo de razón, explica Sánchez Antonio, sino la razón del hombre blanco, alemán, europeo. Dijo que ellos dictan a quienes se consideran gente de razón y gente de costumbre.
“La gente de razón son ellos y la gente de costumbre somos nosotros, y [según ellos] la gente de costumbre no tiene filosofía”, recalcó.
Su libro cuestiona y desestabiliza esa narrativa, razonando que hay filosofía en todo intento de un ser humano de responder a las preguntas esenciales de su existencia y de su vida.
Más aún, la filosofía zapoteca puede ofrecer una “bocanada de aire fresco“ ante los efectos actuales a nivel global del capitalismo, el calentamiento global y las guerras, dijo Sánchez Antonio.

Muchos de los impactos negativos actuales, explicó, se pueden rastrear a como los occidentales postulan a los humanos como superiores y a la naturaleza como un objeto que puede convertirse en recurso. Añadió que con la llegada del capitalismo, la naturaleza se convirtió en mercancía fácilmente vendible. La filosofía zapoteca en cambio se enfoca en la naturaleza e involucra cuidar de ella, sembrar y habitarla.
Sánchez Antonio describe la estructura conceptual de la filosofía Zapoteca como un espiral que se basa en la dualidad y complementariedad de fuerzas opuestas o complementarias como el agua y el fuego.
Esta filosofía no sólo explica lo existente y el equilibrio del universo sino que también guía la vida comunitaria espiritual y cotidiana de algunos pueblos zapotecos, según él.
“De la relación complementaria y diferencial de agua y fuego nace todo, esas dos fuerzas las encontramos en la religión, astronomía, educación, agricultura y economía de los zapotecos”, dijo.
Modernidad, postmodernidad, transmodernidad
Sánchez Antonio se dio la tarea de reconstruir lo que es el pensamiento filosófico en su cultura. En su libro aboga por una necesidad de abrir un horizonte que él llama trans-occidental, o transmodernidad.
Para comprender la transmodernidad, es importante entender los dos movimientos que la precedieron: la modernidad y posmodernidad.
-La modernidad es un proyecto civilizatorio de Europa que después se extendió al resto del mundo. Lo que busca filosóficamente la modernidad es imponer una identidad homogénea en la que se establece la ciencia como único conocimiento verdadero.
-La posmodernidad es una crítica eurocéntrica de la propia modernidad que en cambio enfatiza las diferencias como parte esencial de la identidad.

“Si la modernidad lo que ha privilegiado era la existencia de una sola cultura europea norteamericana, la posmodernidad lo que hace es liberar o cuestionar ese proyecto homogéneo para instaurar una política de diferencia en la que dé cabida la existencia de muchas culturas”, explicó Sánchez Antonio.
Ambas se enfocan en 1942 en adelante, pero la transmodernidad por su cuenta, intenta ir más allá enfocándose en el pasado y lo que estaba antes de 1492.
“En el pensamiento zapoteco y otras muchas culturas ancestrales del mundo, su configuración de comprensión del mundo es de una antigüedad por lo menos cinco mil, y si no es que más, años atrás”, dijo.
Un largo camino hacia la incorporación en las aulas de la filosofía zapoteca
Antes de que la filosofía de los zapotecos pueda comenzar a abrirse camino en el canon filosófico y en los espacios académicos tradicionales de los Estados Unidos, primero tendría que introducirse en las aulas de México.
Sánchez Antonio explicó que el intento de reconstruir una filosofía ancestral todavía está en una fase inicial en términos académicos. Actualmente hay un primer intento de llevar esta filosofía zapoteca a una escuela primaria en su pueblo, en Comitancillo.
Dijo que se necesita una descolonización mental de educadores así como del currículum.
“Seguimos colonizados, seguimos pensando y reproduciendo los planes de estudios que muestran una visión eurocéntrica, una visión occidental del mundo, de la realidad, y eso a cierto punto impide que estas filosofías [ancestrales] puedan llevarse a cabo como un proceso de diálogo”, agregó. “Yo creo que es una tarea muy larga”.
Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

