viernes, abril 17, 2026
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La educación infantil y juvenil como una moneda de cambio para los sacrificios de familias migrantes 

Por Briana Mendez-Padilla*

  • Las narrativas sobre la inmigración pueden volverse muy unidimensionales e inexactas si no miramos más allá de los factores económicos que pueden llevar a una familia a emigrar, según una académica de Harvard.

Las personas emigran a los Estados Unidos por muchas razones, típicamente porque sus países de origen carecen de seguridad, empleo u oportunidades económicas. Sin embargo, según la académica de Harvard Gabrielle Oliveira, una causa de la migración que a menudo se pasa por alto y se subestima es la educación.

Oliveira es autora de “Ahora estamos aquí: migración familiar, educación infantil y sueños de una vida mejor”, el cual sigue la vida de 16 familias inmigrantes de Brasil, El Salvador, Guatemala y Honduras mientras se abren camino en el sistema educativo estadounidense. 

Oliveira sostiene que los padres ven la escolarización como una “moneda de amor”, que ella describe como una forma de dar sentido al sacrificio e invertir en un futuro más estable para sus hijos. 

“Para mí, esa fue una pieza muy importante del rompecabezas para poder comprender más profundamente y no quedarme solo en la narrativa normativa de por qué la gente se va”, dijo Oliveira durante una rueda de prensa organizada por American Community Media el 24 de octubre. 

Destacó que, para los padres, existen dos narrativas paralelas en lo que respecta al éxito en un nuevo país. Para ellos, el éxito consiste en poder trabajar y mantener a sus hijos, pero para sus hijos el éxito consiste en ir a la escuela y graduarse, ya que eso les permitirá ascender social y económicamente.  

A pesar de que Estados Unidos se enfrenta a crecientes críticas en el extranjero, Oliveira afirmó que el sueño americano “sigue muy vivo”, especialmente para muchos inmigrantes latinoamericanos. Dijo que para las familias procedentes de lugares donde las escuelas públicas suelen carecer de libros, maestros o recursos básicos, las oportunidades que ofrece Estados Unidos siguen representando un gran avance y una oportunidad para un futuro mejor.

Impacto de las pólizas en los jóvenes inmigrantes

Oliveira explicó que las pólizas, especialmente las de inmigración, no se crean teniendo en cuenta el interés superior de los niños y los jóvenes, lo que se ve agravado por la creencia errónea de que los jóvenes son resilientes y, por lo tanto, serán capaces de superarlo. 

Añadió que esta suposición es injusta, ya que pasa por alto el daño duradero que causan las duras políticas de inmigración. Cuando un niño pierde a uno de sus padres por la deportación, señaló Oliveira, el impacto puede ser profundamente desestabilizador, incluso para aquellos que cuentan con sistemas de apoyo sólidos.

Estas políticas se basan a menudo en la disuasión, es decir, en la idea de que causar dolor disuadirá a otros de emigrar. Sin embargo, lo que realmente hacen es romper el sentido de confianza y pertenencia de los jóvenes, dijo Oliveira, y dejándolos con una sensación de aislamiento e inseguridad. Añadió que, en lugar de sanar, muchos sufren traumas a largo plazo que afectan a su capacidad para participar plenamente y contribuir a la sociedad.

Retos y recomendaciones

Algunos de los mayores retos a la hora de fomentar identidades positivas para los niños inmigrantes en las aulas son la falta de personal y la comunicación. 

Gabrielle Oliveira es una académica de Harvard cuya línea de estudio se centra en la inmigración y la movilidad.

“Te sorprendería saber que en muchos edificios, a menudo no hay personas que hablen español o portugués o, ya sabes, cualquiera que sea el idioma principal”, dijo Oliveira. “Eso es realmente un problema porque afecta a la comunicación”.

Esta falta de personal bilingüe es aún más evidente cuando se trata de familias inmigrantes indígenas, ya que a menudo es aún más difícil encontrar personal que hable su lengua materna. Sin embargo, para abordar esta cuestión, Oliveira anima a los distritos a pensar en cómo los padres pueden participar. Por ejemplo, pueden invitar a los padres a ser voluntarios por media hora donde estén en las escuelas y hagan un poco de traducción. Tener este tipo de oportunidades genera confianza, afirma ella.

Sin una buena comunicación, las relaciones entre maestros, alumnos y padres de familia se ven afectadas, ya que puede llegar a alejar aún más a estas familias. 

Es importante que los maestros conozcan a sus alumnos y sus historias, pero también la historia de su país de origen, dijo Oliveira. Afirma que esto puede fomentar una relación de confianza con los alumnos y se puede lograr permitiéndoles que se abran y compartan sus historias.

“A menudo, los maestros se retraen y dicen: “Bueno, este no es realmente el lugar para hablar de esto, porque me preocupa volver a traumatizar al hablar de ello”, y la recomendación es realmente hacer lo contrario,” dijo Oliveira. 

Añadió que, a lo largo del país, los maestros están haciendo verdaderos esfuerzos por crear aulas más multiculturales. Pero, con demasiada frecuencia, esas lecciones acaban siendo unidades breves que destacan la comida, las fiestas o los personajes famosos sin mucha profundidad. Oliveira afirma que un enfoque más sólido consiste en profundizar en la historia que hay detrás de esas culturas e invitar a los padres y a los alumnos a compartir sus propias historias y tradiciones en clase. 

“Muchos educadores suelen asumir que si los padres no participan es porque no les importa la educación. Y yo siempre digo que es todo lo contrario”, dijo Oliveira. “Les importa tanto la educación que por eso están aquí. Así que tenemos que convertir este marco deficitario en un marco positivo”.

También añadió que los educadores deben tener un conocimiento general de la política de inmigración, ya que lo que ocurre en la frontera y en los diferentes estados repercute realmente en la composición de las clases. 

La educación en el clima político actual 

Las familias inmigrantes están viviendo actualmente un periodo de intenso miedo y vigilancia, resaltó Oliveira. Los padres tienen miedo de ir a trabajar o incluso de llevar a sus hijos a la escuela debido al aumento de las medidas de control de la inmigración, lo que lleva a muchos niños a faltar a clase y a perder la confianza en las escuelas.

La investigación de Oliveira comenzó durante la primera presidencia de Trump, por lo que puede relacionarla con la crisis similar de 2018. Afirmó que esa experiencia anterior dejó profundas cicatrices y que al enfrentarse a nuevas amenazas, las familias ven la situación actual como otra emergencia más.

Sin embargo, ha observado que las familias también se resisten a la narrativa de que todo está arruinado y que no hay salida. 

“La gente sigue teniendo mucha esperanza, más esperanza de la que yo misma tengo en muchos aspectos. Para mí, eso también es una gran experiencia de aprendizaje”, afirmó Oliveira. 

Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

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