- La aprobación de la HR1, también conocida como la “Gran Ley Hermosa”, cambiará los requisitos de elegibilidad que dejará a millones sin cobertura médica e incrementará costos de las primas para otros. Los expertos dicen que el impacto será aún más severo para las comunidades rurales.
Por Briana Méndez-Padilla
Los próximos cambios en Medicaid y en la Ley de Cuidado de Salud Asequible no harán más que agravar la creciente crisis de asequibilidad y accesibilidad a la atención médica que ya enfrentan los estadounidenses de las zonas rurales.
Según datos del Centro RUPRI para el Análisis de Políticas de Salud Rural, alrededor del 8,4 % de los residentes rurales carecen de seguro médico, y muchos de los que sí cuentan con cobertura se enfrentan a costos cada vez más altos y a demoras en la atención. Las comunidades rurales, en general, también presentan tasas de pobreza más altas que las comunidades no rurales.
“Los sistemas de salud financieramente frágiles, con muchos hospitales rurales pequeños que operan con márgenes muy bajos o negativos, constituyen en cierto modo la base de esta situación, incluso antes de que se impongan estos cambios de política”, afirmó Katherine Hempstead durante una videoconferencia organizada por American Community Media (ACoM) el 18 de septiembre.
Hempstead, quien es asesora principal de políticas en la Fundación Robert Wood Johnson, explicó que se prevé que la reducción de aproximadamente 1 billón de dólares a nivel nacional en el gasto federal en Medicaid durante los próximos 10 años, resulte en un aumento de 283 mil millones de dólares en la demanda de atención médica no cubierta.
La dependencia de la cobertura de salud pública es mayor en las zonas rurales, ya que menos personas cuentan con seguro a través de su empleador, y los hospitales dependen en gran medida de los ingresos que generan estos pacientes. Debido a esta interdependencia, las personas que pierdan su cobertura se traducirán en una gran pérdida de ingresos para el sistema de salud y la economía en su conjunto, explicó Hempstead.
Agregó que se prevé un gran aumento en los cierres de pequeños hospitales rurales, lo que puede suponer un “punto de inflexión” para una comunidad, ya que obligaría a las personas a recorrer distancias insostenibles para acceder a la atención médica. Incluso cuando los hospitales no cierran por completo, una reducción drástica de servicios como la atención de maternidad o la quimioterapia puede llevar a que las personas tengan que viajar fuera de su zona para recibir atención.
La calidad de la cobertura del seguro en sí misma también es un aspecto de estas conversaciones que a veces se pasa por alto debido a las preocupaciones por los recortes en la cobertura, señaló Neale Mahoney, profesor de economía en la Universidad de Stanford.
Dijo que el 92 % de las personas en las comunidades rurales cuenta con cobertura de seguro, pero que para muchos esta aún no les brinda la protección prevista.
“Como he escuchado en muchas conversaciones: ‘nuestro seguro no nos asegura’. Estamos pagando cientos de dólares cada mes, tal vez miles de dólares por el seguro. Pero luego, cuando pasa algo, nuestro seguro no está ahí para cubrirnos, y nos quedamos viendo cómo nuestras vidas financieras se ven trastornadas”, dijo.
Según Mahoney, existe un debate político cada vez mayor sobre cómo hacer que los seguros sean más confiables, incluso mediante estrategias como limitar los gastos de bolsillo a un monto mensual razonable.
“Creo que estos problemas son más marcados en las zonas rurales, donde a menudo solo hay uno o dos planes de seguro entre los que elegir en un mercado de seguros para que una pequeña empresa contrate, lo que significa que esos planes de seguro tienen un enorme poder de mercado”, dijo.
Fondo para la Transformación de la Salud Rural
Para hacer frente a algunos de los impactos en las comunidades rurales, el gobierno federal creó el Fondo para la Transformación de la Salud Rural, una subvención federal de 50 mil millones de dólares que se administrará a los estados durante un período de cinco años comenzando desde 2026. La asignación de la subvención es en parte automática y en parte depende de las solicitudes y las estimaciones de necesidad.
“Fue una especie de premio de consolación o una oferta que se hizo al final de la ‘Gran Ley Hermosa’ para tratar de compensar parcialmente algunos de los impactos realmente desastrosos que se pronosticaban para las zonas rurales”, dijo Hempstead.
Si bien algunos estados han comenzado a recibir parte de estos fondos de subvención, Hempstead señaló que este fondo no es realmente una solución a los problemas causados por la ley. Por un lado, porque se trata de una cantidad pequeña en comparación con los recortes reales, pero también porque hay un límite en cuanto a la cantidad que se puede gastar para pagar efectivamente a los hospitales. Hempstead explicó que la mayor parte del enfoque del Fondo de Transformación de la Salud Rural es para proyectos piloto y de investigación a corto plazo sobre diferentes formas de brindar atención médica rural.
También es una solución a corto plazo. Aunque el Fondo de Transformación de la Salud Rural dejará de existir en cinco años, los problemas que ha generado la Ley “One Big Beautiful Bill” no desaparecerán, dijo Hempstead.
“Están reemplazando un financiamiento constante por un pequeño bono que se da una sola vez, y eso simplemente no va a garantizar una buena atención en general”, dijo Amy Gordon Bono, una médica de atención primaria de Tennessee.
Gordon agregó que esto le recuerda a la época de Covid-19, cuando los estados luchaban por recursos como los respiradores.
“Simplemente parece que no está bien coordinado. No estamos trabajando juntos para mejorar esto”, dijo.
Re imaginando el sistema
Los desastrosos efectos de los cambios de la ley HR1 también han puesto sobre la mesa lo defectuoso que es el sistema de salud de los Estados Unidos en su totalidad, señalaron los expertos.
“El punto de partida es que la mayoría de los estadounidenses reconocen que nuestro sistema de salud no funciona”, dijo Mahoney. “También reconocen que hay un área en la que nuestro sistema de salud parece funcionar bastante bien, y esa es Medicare”.
Agregó que parece haber un debate cada vez mayor sobre cómo brindar a las personas un mayor acceso a lo que funciona y alejarse de lo que no, incluyendo iniciativas como Medicare para todos. También señaló que otros países gastan aproximadamente la mitad de lo que gasta Estados Unidos en salud y ofrecen cobertura para todos, al tiempo que obtienen mejores resultados de salud.
Sin embargo, Mahoney también reconoció que, si bien la mayoría de los estadounidenses están hartos del sistema actual, también les da miedo algo completamente nuevo.
“Creo que lo que se vuelve más realista es una especie de camino gradual en el que, con el tiempo, más personas elijan una especie de opción pública en lugar del seguro del trabajo u otra alternativa, y eso proporciona una transición suave desde donde estamos hacia un sistema de salud alternativo, probablemente mejor”, afirmó.
Briana Méndez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.



La Dra. Katherine Hempstead trabaja en temas de salud, principalmente relacionados con el seguro médico, los costos y el acceso a la atención médica, el Dr. Neale Mahoney es un micro economista aplicado interesado en la atención médica y los mercados financieros para consumidores y la Dra. Amy Gordon Bono colabora con varias organizaciones para apoyar a las coaliciones que promueven políticas innovadoras con el fin de hacer de Tennessee un estado más justo, saludable y próspero. (izq. a der.)

