sábado, mayo 16, 2026
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Teresita Hernández, un ícono de la comunidad

Por Briana Mendez-Padilla* 

En el este de Los Ángeles se encuentra el restaurante Teresitas, un lugar emblemático de la comunidad que ofrece comida mexicana auténtica, incluyendo los que han sido calificados como los mejores chilaquiles de Los Ángeles. 

Pero aún más emblemática es la mujer al timón y el corazón del local: Teresa Campos Hernández, más conocida cariñosamente como Teresita. 

Nacida en Zacatecas, Teresita vino a los Estados Unidos para apoyar a su hermana quien se quería casar. Aquí empezó su negocio con una olla de tamales en la banqueta, y tras algunos años compró el lote baldío donde ahora se encuentra su local.

Empezó en 1983 como un local pequeño con un mostrador de comida para llevar. En ese entonces se llamaba “Puerto Nuevo” pero en 1994, la familia Hernández renovó y expandió el local, y fue renombrado a “Teresitas.” 

A lo largo de estos 42 años, Teresita no solo ha estado sirviendo comida, sino también a su comunidad. Es muy conocida como alguien en quien uno se puede apoyar y la gente ha acudido a ella para pedirle ayuda para pagar la renta o lo que sea, y sin dudarlo, Teresita contribuye. 

Pero no es solo a la gente de Los Ángeles a quien ayuda, Teresita sigue conectada con sus raíces zacatecanas y mexicanas. Ella relató cómo a lo largo de los años, ha hecho rifas y recaudado dinero para personas y pueblos afectados por desastres naturales en México. Confía en curas y sacerdotes para lograr que el dinero y los recursos lleguen a donde tienen que llegar. 

“Teresita es un ejemplo de lo que es una mujer migrante que no solo trabajó para ella y para su familia, sino que trabajó para los demás”, dijo Alicia Alarcón, periodista y amiga de Teresita.  

Alarcón conoce a Teresita desde hace unos 25 años y cuenta que a lo largo de ese tiempo tanto el restaurante como Teresita han sido un refugio para ella y para otros. 

Políticos, artistas y celebridades han acudido y se han reunido en el restaurante, y es una persona tan respetada en la comunidad que los políticos locales a lo largo de los años han acudido a pedirle su respaldo. 

Amistades de Teresita riendiéndole honor a la zacatecana por su trabajo filantrópico en su restaurante localizado en el 3826 1st St, Los Ángeles, CA 90063.

También ha desempeñado a menudo el papel de segunda madre dijo Alarcón, quien relató cómo Teresita no solo escucha cuando tienes un mal día o te enfrentas a algún desafío, sino que siempre te anima. 

“Cuando nos hemos sentido desanimadas o que la lucha es difícil, aquí nos reunimos y Teresita nos decía ‘no, no, no, pónganse las pilas y quiten esa cara y a seguir adelante’”, dijo Alarcón. 

Esta forma de ser proviene de su madre y de cómo fue criada. Teresita compartió que, de pequeña, su madre la enviaba todos los días a llevar comida a una viejita ciega del pueblo. 

“Así que yo de ahí traigo eso en el corazón, si veo que alguien necesita, no volteo para el otro lado”, dijo Teresita. “Y nunca me ha faltado nada porque doy con esta mano y el Señor me llena la otra”.

Teresita ha impactado a muchas personas y comunidades que la tienen en alta estima y la aprecian enormemente, pero la zacatecana permanece humilde ante estos halagos. 

“Ay, Dios mío, yo no me merezco esto, pero Dios me lo mandó,” dijo ella sobre la gratitud y la admiración que la gente le expresa.

Para aquellos que se sienten inspirados por su amabilidad, ella tiene un sencillo llamado a la acción. 

“Tenemos que darnos la mano los unos a otros, eso tenemos que hacer”.

Aunque claro, hay una cosa que ella no dará, por mucho que se lo pidan: la receta secreta de sus famosos chilaquiles.

Nota: Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

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