- De Jalisco, el Talento Detrás de Impresionantes Espectaculares.
- Entre sus obras favoritas están; Transformers y Stars Wars.
Por Myriam Reyes
Los Ángeles, Ca.- Una vida de altura, esa es la frase que describe literalmente la trayectoria profesional del pintor mexicano Miguel Ángel Aguilar Saldívar, quien logró superar todos los obstáculos que se le presentaron en México y en Estados Unidos.
Y hasta el día de hoy sigue cosechando triunfos al recibir de manos del cónsul de México en Los Ángeles Carlos González Gutiérrez un reconocimiento como “Orgullo Mexicano del Mes”.
Este gusto por el arte publicitario en los muros de grandes edificios y en carteles panorámicos lo descubrió a la edad de 13 años y 58 años después, el artista oriundo de Vista Hermosa, Jalisco aún sigue haciéndolo porque lo transporta a un mundo diferente, por lo que dijo que el retiro estrictamente como tal, está lejos de aplicarlo.
El homenaje se realizó en la sede diplomática el pasado jueves 29 de Enero, como parte del programa “Orgullo Mexicano del Mes” que lleva a cabo el Consulado General de México en Los Ángeles para honrar a personas migrantes mexicanas cuya labor, fuera del ojo público, ha contribuido de manera significativa al fortalecimiento cultural, social y comunitario.
Miguel Ángel Aguilar, quien tiene 71 años de edad, dijo que es una gran satisfacción para él, ser objeto de un homenaje de esa magnitud, “especialmente cuando uno pasa desapercibido todo el tiempo para las personas porque verdaderamente no saben cómo se realiza el trabajo que hacemos”.
“Antes de empezar en este trabajo, hice muchas cosas; como ayudante de mecánico, de aprendiz de reparación de bicicletas, de vendedor ambulante, de repartidor de cerveza, pintor de casas, de muchas cosas, pero nada de eso me gusto hasta que descubrí la rotulación”, reveló. “Y así empecé con mi carrera como pintor de anuncios panorámicos y todo fue gracias a mi papá”.


Mencionó que su padre José Carmen Aguilar al ver su desesperación porque no encontraba algo que le gustara o que quisiera hacer, le preguntó si podía llevarlo con un amigo que era pintor, y aunque al principio se negó porque pensó que se trataba de pintar casas al final aceptó, porque su papá le dijo que era algo diferente a eso.
“Y pués de mala gana fuí con mi papá”, recordó Miguel Ángel. “Entonces cuando llegamos este señor era bajito, gordito y se trataba de un taller pequeño, pero era muy buen pintor y mi papá le pidió que me enseñará y que le pagaba por eso y el señor al que le decían el gordo aceptó y me dió un vidrio con un papel periódico con letras grandes por atrás, una brocha y un poquito de pintura y me dijo; ‘trata de seguir estas letras’, entonces empecé a practicar y eso despertó mi interés”.
“El pago era ridículo porque me pagaba 10 pesos a la semana de lunes a viernes”, explicó. “Eso era en Guadalajara, Jalisco y yo gastaba 1.60 pesos de camión diario, así es que mi papá me daba dinero para comer y otras cosas porque lo que ganaba no me ajustaba ni para los camiones pero aún así me quedé, me interesó porque es un trabajo diferente a todos los demás; envuelve concentración, destreza, muchas cosas que otros trabajos no lo tienen, que son en cierta forma aburridos”.
El artista de espectaculares contó que cuando se vino de México a los 22 años de edad ya era un pintor que trabajaba en Vendor, una de las empresas más grandes de anuncios panorámicos.
Y cuando llegó a Estados Unidos, el 23 de Diciembre de 1976, cuenta que pudo haber conseguido trabajo en una compañía de anuncios en billboards en Los Ángeles, pero su desconocimiento del inglés se lo impidió porque no se pudo comunicar con los dueños.
“A raíz de eso me di cuenta que necesitaba aprender, entonces en el día trabajaba y en la noche iba a la escuela a estudiar inglés y a los seis meses de estarlo haciendo ya podía manejarme con el idioma y traté de agarrar el trabajo de los billboards de nuevo, pero ya no estaban”, agregó. “Y como en Agosto o Septiembre de 1977 es cuando pude conseguir trabajo en una empresa de pintura como ayudante porque aquí tuve que empezar desde abajo otra vez, de cero”.


Miguel Ángel indicó que aquí tuvo que trabajar muchos años en compañías pequeñas de billboards y que fue hasta mediados de la década de los 80’s que empezó a pintar sus primeras paredes en el exterior hasta que logró obtener mucha experiencia.
“Fue hasta el año 2010 que empecé a trabajar con Walldogs”, afirmó. “Es una compañía particular, el dueño que es mi patrón, mi amigo más que nada, tenemos casi 16 años trabajando juntos gracias a Dios, empezamos a trabajar con un ayudante y ahorita ya somos 6, 8 a veces 10 trabajadores, algunos estamos de planta y otros son empleados temporales, el motivo por el cual estoy más a gusto que nunca es porque yo controlo mi tiempo, si quiero trabajar, trabajo; si no quiero, no lo hago”.
Señaló que actualmente su tiempo lo está dedicando más a enseñar a su hijo Miguel Ángel Aguilar Jr. de 25 años de edad y a su novia Andrea Pérez de 24 años el oficio, el cual dijo ya dominan en un 70 por ciento y considera que tienen mucho talento.
“A ellos al igual que a mí les apasiona el trabajo de la pintura en los billboards porque es creativo”, resaltó Miguel Ángel. “Como ya lo dije antes, una vez que empiezas en este trabajo se hace un vicio, se puede decir; es muy difícil de dejar, yo no me puedo retirar de este trabajo quiero trabajar en ésto hasta que ya no pueda porque es lo que a mí me gusta, es mi pasión, mi hobbie, mi todo, es lo que he hecho toda mi vida”.
En cuanto a los anuncios panorámicos de los celulares que pintaron en las paredes de 3 edificios altos ubicados en las calles Olympic y Figueroa, explicó que en ese proyecto en particular trabajaron 3 grupos de 2 personas en cada teléfono y creo que terminamos en 5 días más o menos en cada pared.
Al preguntársele si no siente temor o vértigo porque estar en las alturas la mayor parte del tiempo lleva cierto riesgo, el pintor respondió: “No, no se siente feo, usamos la sogas de seguridad, se toman todas las medidas necesarias, claro que hay riesgo porque los accidentes pueden pasar, pero eso no ha sido mi caso gracias a Dios, cuando estamos arriba no pensamos en eso simplemente nos dedicamos a pintar, a trabajar, el único tiempo en que da miedo realmente es cuando el viento se pone fuerte o llegan vientos repentinos, cuando el andamio se mueve más de 2 ó 3 pies es hora de bajarse pero eso es muy raro que ocurra”.
Aclaró que aparte de los riesgos de altura, este oficio también es muy difícil.


“Somos artistas moribundos, muertos de hambre porque sí nos pasa que a veces pasamos temporadas grandes sin trabajo y púes batallamos, pero aún así no lo dejamos y seguimos al pie del cañón porque nos gusta”, reveló Miguel Ángel. “Hay muchos tiempos en la vida en que se batalla principalmente cuando la economía se cayó como fue en 1997 y en el 2007, pero lo importante no es caerse sino levantarse y volver a salir adelante en lo que le queda a uno de tiempo”.
Aunque dijo que es muy difícil decir cuál de todos los anuncios panorámicos es el que le dió mayor satisfacción hacerlo, recordó que le gustó mucho el espectacular que realizaron de la película Transformers que tenía un dragón mecánico y unas montañas en los muros de los edificios altos de las calles de Olympic y Figueroa y también el de Stars Wars porque tenía muchos detalles.
Por su parte, el cónsul Carlos González Gutiérrez dijo que esta ceremonia es la edición número 18 y es para reconocer a los inmigrantes mexicanos que se han dedicado a trabajar duro fuera del ojo público, con el simple ánimo de darle un mejor futuro a su familia y que también son reconocidos y respetados dentro de su gremio, agregó que esto tiene el propósito de cambiar la narrativa negativa que existe en torno a los inmigrantes en ciertos sectores por motivos de todo tipo, políticos, económicos, pero que están muy desapegados a la realidad.


