- Localmente se hacen grandes esfuerzos en contenerla pero hay una grave falta de información confiable entre la población de la Republica Democrática del Congo- la región más afectada- que está inmersa entre problemas de conflictos armados y la falta de recursos en su sistema de salud.
Los Ángeles, Cal.- Aunque es poco probable que el ébola sea un problema grave para Estados Unidos y países occidentales, para la República Democrática del Congo-donde está el brote- y los países Africanos no es lo mismo ante la falta de recursos, conflictos armados y el desmantelamiento de la ayuda internacional en salud.
Con la llegada de Trump llegó también el desmantelamiento de la ayuda de Estados Unidos al sistema de salud para África y con ello que problemas de enfermedades como el ébola sigan causando estragos y con un peligro de aumento en la región.
La Organización Mundial de la Salud (OMS por sus siglas en inglés) había notificado hasta el 17 de junio pasado 896 casos confirmados y 232 fallecimientos, cifras que continúan en aumento.
Durante la video conferencia de American Community Media (ACoM) el pasado viernes 19 de junio se habló del brote del ébola en el Congo y en su vecino Uganda, en este último se reportan 19 casos y dos muertes confirmadas según datos de la OMS.
El Doctor William Schaffner, profesor de medicina preventiva y enfermedades infecciosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt dijo que actualmente no existe ninguna vacuna para la cepa del virus del ébola Bundibugyo.
Explicó que el ébola es un grupo de virus que causa fiebre hemorrágica y que se mantiene en estado salvaje por lo que circula más en la naturaleza.
Pero, ¿cómo llega a los humanos? El doctor respondió que una persona, como un niño, puede recoger una fruta que ha sido previamente mordida por un murciélago y la puede llevar a la casa para alimentarse; y al entrar en contacto el virus con la persona es como se infecta.
Así sucedió en el 2014 en el Oeste de África, comentó el doctor tras indicar que una vez que el virus entra en el cuerpo se incuba, pero mientras la persona no se enferma en un intervalo de días o semanas.
“No se necesita muchos virus para empezar la infección”, dijo. “Las personas se enferman de fiebre que van de pocos a muchos grados y luego otros síntomas, dolor de cabeza, sentirse mal, mareos, pérdida de apetito en fase temprana y durante el período de incubación”.
Aclaró que en ese punto la persona puede estar enferma pero no en riesgo, pero luego tienen diarrea y algunos pacientes períodos de sangramiento. “Estos fluidos del cuerpo, diarrea y vómitos son altamente infecciosos”.
Después las personas empiezan a perder sus funciones del cuerpo, como corazón, riñones y pulmones, que requieren muchos más cuidados directos, tal vez de amigos o familiares, mientras la persona enferma más. Si la persona muere, aunque el cuerpo este muerto, sigue lleno de ébola, explicó el doctor.
Schaffner comentó que las personas que cuidan a los enfermos están en riesgo al igual que las personas que acuden al entierro o los que preparan al cuerpo para el sepelio, por lo que considera de tradiciones para mostrar respeto a la persona muerta deben ser cambiadas para prevenir la transmisión.
Y aunque no hay actualmente una vacuna para tratar la infección por ébola, el galeno dijo que tienen que haber un cuidado de apoyo sofisticado para que el paciente pueda sobrevivir.
Schaffner, dijo que es importante que la persona infectada esté aislada para que no entre en contacto con otras personas y no prolongar la cadena de transmisión, pero considera que es eso es muy difícil.
El doctor comentó que las cosas empeoran en los lugares de crisis sin los recursos de la OMS y diagnósticos atrasados, pero considera que la transmisión para otras partes del mundo es bajo. Mencionó el caso de hace 10 años cuando una persona infectada que viajaba recibió cuidados inmediatamente conteniendo la expansión.
En ese sentido, dijo que los protocolos han sido exitosos y a las personas que han viajado a África Central y Oriental se les hacen preguntas para hacerles las pruebas rápidas para descartar la enfermedad.
El esfuerzo de los médicos locales para contener el brote
La doctora Rachel Sweet, profesora adjunta de asuntos globales en la Universidad de Notre Dame y miembro del cuerpo docente principal del Instituto Kroc de Estudios Internacionales para la Paz de dicha universidad dijo que los conflictos como tal no son obstáculos para la atención médica sino todo el contexto en el que operan las milicias étnicas en las comunidades.
“Son como una área sin gobierno”, dijo al explicar que más allá del gobierno y los grupos armados, que han tenido el poder a través de las agencias policiales y que están al acecho de la salud pública, los que integran las milicias son los que han estado en el ejército. Y eso es lo que lo hace complicado porque tienen una estructura de funcionamiento que responden a una jerarquía del ejército y de los grupos armados.
Aunque muchos saben de eso, no se habla abiertamente porque dijo Sweet que hay serias represarías. Es por eso que considera que es difícil que los civiles tengan confianza con sus autoridades cuando les hablan del ébola. Indicó, “hay personas escépticas si la información proviene del gobierno, aunque sea correcta”.
Pese a ello, dijo que son los médicos locales son los que han estado haciendo el trabajo mucho antes que organizaciones como la OMS aparecieran y enfermeras a las que casi no les pagan y están en riesgo del ébola mucho antes del brote, porque se preocupan por sus pacientes.
“Hay médicos que se están anticipando y han abierto un centro de tratamiento de ébola”, dijo. “Hay una organización en el terreno que se está haciendo, y que es valioso y no se paga”. Afirmó que estudiantes, madres y personas se están preparando para la epidemia.
Sobre los recursos para poder contener el ébola, la doctora piensa que no es bueno ponerlos por los canales nacionales porque se pueden adjudicar de forma equivocada. Y comparó que lo mismo reciben dinero por los procesos de paz que por los diamantes, aludiendo la corrupción del sistema del gobierno.
El estigma y la desinformación en la región
Pamela Asobo-Anchang, redactora jefa y editora de Immigrant Magazine habló de la creciente desinformación que hay en la región y del estima que hay sobre la enfermedad, así como de la importancia de coordinar el apoyo que la diáspora africana envían a sus familias.
Hace unas semanas Pamela habló en el contexto de la celebración de la copa del mundo de futbol con personas de Uganda, Camerún y lideres comunitarios del Congo de las cuales resalta la falta de atención al problema del ébola y que algunos ni siquiera quieren hablar de ello.
“Las personas están más preocupadas por otras cosas”, advirtió y dijo que incluso la diáspora no están tan preocupada y más bien están a la expectativa por la veracidad de la información.
Sin embargo, dijo que inmigrantes de la comunidad de Camerún, que comparten frontera con la Republica del Congó, sí están preocupados porque el ébola entre a través de su frontera. “Estas personas mandan recursos a sus familias para tener agua potable, pero carecen de información”, comentó la periodista.
Dijo que hay personas que mandan dinero o han invertido en sus lugares de origen y que ahora tienen miedo de salir porque no podrían regresar a Estados Unidos por las restricciones de la administración de Trump.
Pamela comentó sobre la ayuda internacional, indicando que durante la crisis, hay ayuda de organizaciones pero luego se olvidan de las personas. “Hay una cumbre en Septiembre. La meta es crear un centro médico en Gana, y se espera que no solo sea el enfoque solo en crisis y ayuden en tiempos normales”, afirmó.



El Doctor William Schaffner, profesor de medicina preventiva y enfermedades infecciosas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, la doctora Rachel Sweet, profesora adjunta de asuntos globales en la Universidad de Notre Dame y miembro del cuerpo docente principal del Instituto Kroc de Estudios Internacionales para la Paz de dicha universidad y Pamela Asobo-Anchang, redactora jefa y editora de Immigrant Magazine. (de izq. a der.)


