Por Briana Méndez-Padilla
Rodeados de familia, amigos, música y baile, la Banda Filarmónica Santa María Xochixtepec celebró en grande su 50 aniversario el pasado 5 de septiembre.
A lo largo de la celebración, la histórica banda familiar intergeneracional interpretó auténticas piezas musicales oaxaqueñas para el deleite del público. Estuvieron acompañados por las bandas Yatzachi el Bajo, San Melchor Betaza, San Jerónimo Zoochina y la Banda Juvenil Cerro de Agua.
Mientras la música del salón resonaba a través de las paredes, afuera los niños se perseguían y jugaban, las personas mayores se sentaban en las mesas disfrutando de antojitos y de la compañía mutua, y los vendedores trabajaban arduamente preparando la comida.
“No cualquier banda llega a los 50 años”, recalcó Luis Carmen, actual presidente de la banda y uno de los principales organizadores del evento. “Hay muchas bandas que se forman dos, tres años y desaparecen y así, pero gracias a Dios todavía nosotros seguimos y seguimos conservando y preservando nuestra cultura”.
Carmen explicó que una parte crucial del por qué querían hacer esta celebración es para honrar al fundador de la banda, Basilio Hilario, y demostrarle el cariño y respeto que tienen por él.


“Él no se achicó, no se echó para atrás, no pensó más que en formar la banda, en que la banda existiera y que fuera del pueblo de Santa María, la idea de él siempre fue amar a su pueblo”, dijo Carmen.
Entre los asistentes se encontraba Xochitl Chávez, profesora de música en la Universidad de California en Riverside. Ella comentó que lo que más le llamó la atención ese día fueron las partituras desgastadas de piezas de los años 70, un símbolo no solo de la longevidad de la banda, sino que, al combinarse con las piezas más modernas que tocaron, sirvieron como una “línea de tiempo sonora”.
“Me enamoré de nuevo de ver las partituras, la música, el repertorio, pero más que nada también ver los señores que todavía están ahí con sus sombreros tocando y la manera que siguen apoyándose el uno al otro”, dijo Chávez.
Banda pionera
No se puede hablar de la música oaxaqueña en Los Ángeles sin hablar de la Banda Xochixtepec. Formada hace cinco décadas, por migrantes del pueblo de Santa María Xochixtepec que comenzaban a establecerse en Los Ángeles, la banda ha sido considerada no sólo como un ejemplo de preservación cultural sino también un punto de partida fundamental para las bandas oaxaqueñas que le siguieron.

Una de las primeras bandas en seguir sus pasos, fue La Banda Yatzachi el Bajo (YEB), la segunda banda oaxaqueña en establecerse en Los Ángeles. Durante la celebración de aniversario, la banda presentó a Xochixtepec con un reconocimiento por su impacto y por haberles ofrecido una mano amiga hace años.
“Su valentía, visión, y amor por nuestras tradiciones, sentaron las bases de lo que hoy es una rica comunidad musical. Gracias a su iniciativa, nuestras costumbres y sones han trascendido fronteras, encontrando un lugar en esta gran ciudad”, dijo la Maestra Yamili Conde, quien forma parte de YEB. “Más que dos bandas, somos una sola familia que comparte la misma sangre, la misma alegría, y la misma pasión por la música de nuestra tierra”.
La Banda Xochixtepec también otorgó sus propios reconocimientos durante la celebración, dando placas a miembros que llevan décadas con la banda y también para las otras bandas participantes.
Una comunidad orgullosa
El sentimiento más recurrente entre los asistentes fue el orgullo. Estaban orgullosos de la banda, orgullosos de pertenecer al pueblo y orgullosos de ser oaxaqueños. Tanto adultos como niños vestían prendas tradicionales, y una familia lucía camisetas diseñadas por ellos mismos que decían “Xochix” en el frente y tenían una imagen de la iglesia del pueblo en la espalda.
Debbie Valente comentó que su hija había encargado las camisetas para la familia hace un par de años, cuando fueron de visita a Xochixtepec.
“Mi hija lleva puesta la suya. Mi yerno también la lleva puesta. Todos la lucen. Tenemos que lucirla. Tenemos que hacer saber a todos de dónde somos”, dijo Valente, quien usa su camiseta siempre que puede, incluso cuando la gente tal vez no conozca el pueblo. “Tenemos que seguir con las tradiciones y no dejarlas morir”.
Las camisetas, cuyo diseño y tipografía incorporan elementos de la cultura de Los Ángeles, representan lo que Chávez denomina un cambio de la metáfora “ni de aquí ni de allá” —que muchas personas de primera generación sintieron a lo largo de los años— a una que reconoce que los miembros de la diáspora oaxaqueña son “de aquí y de allá”.

Tal es el caso de Amanda Rosario Martínez, quien nació en Los Ángeles, pero creció yendo y viniendo entre Los Ángeles y Xochixtepec. Ahora, está tratando de inculcar ese orgullo en su hija, quien a principios de este año comenzó a aprender a tocar el clarinete.
De hecho, la niña de siete años tocó por primera vez con la banda de Xochixtepec en la celebración del aniversario. Para Martínez fue un momento trascendental, porque cuando tenía la edad de su hija y acompañaba a su papá y a su hermano a los ensayos de la banda, las niñas no participaban; la mayoría eran hombres.
“Me emociona mucho, estoy muy orgullosa de ella. Esto es algo que yo hubiera querido hacer, ¿verdad? Pero ahora ella lo está haciendo. Está cumpliendo mis sueños”, dijo Martínez.
Para Carmen, lo que más le sorprendió fue la asistencia. Dijo que no pensaba que fuera a venir mucha gente, dado que ese día había otros eventos en otras partes de la ciudad, pero se sintió sorprendido y agradecido de que tanta gente se acercara para apoyar y celebrar.
“Ahora fueron 50 años, esperemos que sea más, me decían ahí, ‘ojalá sean 100’”, dijo Carmen. “Significa mucho para nosotros, porque somos de una comunidad muy pequeña, nuestro pueblo es muy pequeño, y llegar a los 50 años con la banda aquí, en existencia en Estados Unidos, pues sí, significa demasiado para nosotros”.
Briana Méndez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.



