viernes, junio 26, 2026
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Activistas cuestionan como FIFA podrá proteger a sus fanáticos más vulnerables

Por Briana Méndez-Padilla

Mientras los aficionados de todo el mundo esperan con entusiasmo la próxima Copa Mundial de la FIFA, los activistas y las organizaciones de derechos humanos están preocupados por la falta de preparación e inversión en seguridad por parte de la organización y las ciudades anfitrionas.

La Copa Mundial de la FIFA comienza el 11 de junio, con tres países anfitriones este año: México, Estados Unidos y Canadá. Estados Unidos será la sede de la mayoría de los partidos —78 de los 104— a una escala que el país no ha visto antes, destacó la directora de Iniciativas Globales de Human Rights Watch, Minky Worden, durante una rueda de prensa organizada por American Community Media el 29 de mayo. La escala se debe también a que es una Copa Mundial de 48 equipos, a diferencia de los 32 equipos participantes de años anteriores.

La Copa Mundial de este año también es única, señaló, porque es la primera que se rige por un marco de derechos humanos, creado en respuesta a lo sucedido en Rusia y Qatar en años anteriores relacionadas con el trato a los trabajadores migrantes, las restricciones a la expresión LGBTQ, la libertad de prensa y las libertades civiles en general.

“Los derechos humanos formaban parte de los requisitos de la candidatura de los países que se postularon, y de hecho se publicó una estrategia de derechos humanos que es un documento hermoso, pero sin uso”, dijo Worden, haciendo hincapié en que, a pesar de este marco, realmente se ha hecho muy poco para implementarlo.

Worden y otros activistas tienen grandes preocupaciones en materia de derechos laborales, seguridad, inmigración, salud pública y los altos costos.

Al principio, cuando se presentó la propuesta, se suponía que iba a ser la Copa del Mundo más “única y unificadora”, explicó Ariel Soto, analista de políticas del Instituto de Políticas Migratorias. Sin embargo, las circunstancias han cambiado, ya que Estados Unidos, México y Canadá han mantenido significativos desacuerdos políticos durante los últimos meses y año, dijo Soto.

En abril de este año, una coalición de más de 120 grupos se sumó oficialmente a una advertencia de viaje a aficionados, jugadores, periodistas y otros visitantes que piensen acudir a la Copa Mundial, advirtiendo de que podría existir el riesgo de graves violaciones de los derechos humanos.

Entre estos grupos se encontraba la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP por sus siglas en ingles), una de las organizaciones de derechos civiles y humanos más grandes y antiguas de Estados Unidos.

Jamal Watkins de la NAACP.

“Una y otra vez se oye hablar de los aficionados y los jugadores, y de que esto debería ser ante todo una experiencia festiva, pero sabemos que el contexto es sumamente político y no es como nos gustaría que fuera”, afirmó Jamal Watkins, vicepresidente de Estrategia y Promoción de la NAACP.

La NAACP ha centrado su defensa en torno a la Copa del Mundo en tres objetivos principales:

  • Inclusión y protección: Su objetivo es promover un conjunto integral de normas de equidad racial para garantizar que el torneo siga siendo seguro, pero que también sea un entorno inclusivo para todos los jugadores, periodistas, aficionados y las comunidades en las que se celebran estos eventos.
  • Derechos de los trabajadores: La experiencia ha enseñado que, si no se protegen los derechos laborales de quienes construyen las instalaciones, preparan los juegos y se encargan de su funcionamiento durante la Copa del Mundo, se producirán abusos en lo que respecta a las instalaciones, explicó Watkins.
  • Acceso a la reparación: Esto se refiere a establecer y ofrecer vías de recurso si se violan las normas de derechos humanos durante los juegos.

Inmigración

Dada la tensión que se vive en Estados Unidos en torno a la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) en las comunidades desde principios del año pasado, la inmigración sigue siendo una de las mayores preocupaciones en relación con el Mundial. Más concretamente, se trata del riesgo al que podrían enfrentarse los aficionados inmigrantes que intenten asistir al evento.

“A las familias, y en particular a las familias inmigrantes, les encanta la Copa del Mundo, y Human Rights Watch ha entrevistado a personas en las ciudades anfitrionas, en comunidades que se ven afectadas, y hemos escuchado a gente decirnos: ‘No me importa si me arrestan o me deportan, voy a seguir a mi equipo. Me encanta la Copa del Mundo’”, dijo Worden.

Una de las propuestas que Human Rights Watch ha presentado con el apoyo de grupos como la Alianza por el Deporte y los Derechos y Dignity 2026 es pedir una pausa a las detenciones por lo que dure la Copa Mundial.

Worden explicó que miembros del Congreso también han pedido una pausa en las operaciones de ICE, incluida la congresista estadounidense Nellie Poe.

“Tenemos indicios de que hemos presionado a la FIFA para que utilice su influencia con la Casa Blanca y que la FIFA realmente ha tomado esto en cuenta”, añadió Worden.

Soto también destacó las políticas y los procesos migratorios desiguales que existen en el país, los cuales hacen que sea más difícil venir a Estados Unidos para alguien de América Latina o África que para alguien de Europa o Asia.

La protección de los derechos de los niños

Human Rights Watch también ha trabajado para documentar y sacar a la luz los riesgos que amenazan los derechos de los niños en el contexto de los megaeventos deportivos.           

Algunos de los riesgos que se intensifican para los niños durante eventos como la Copa del Mundo incluyen la trata de personas, la explotación sexual, el trabajo infantil, la separación forzada de familias y el desplazamiento.

Durante el último año, Human Rights Watch ha estado instando a la FIFA a que apruebe una política integral de protección de la infancia, explicó Katherine La Puente, coordinadora principal de derechos de la infancia de la organización. Y aunque parece que han elaborado una declaración y tomado algunas medidas en las últimas semanas, a La Puente le preocupa que sea demasiado tarde.

“Nos preocupa que no haya tiempo suficiente para implementar todas estas medidas y garantizar que el personal responsable esté debidamente capacitado e informado de los riesgos para los niños y sea capaz de responder a ellos de manera eficaz”, explicó.

La Puente añadió que a la organización también le preocupa que los mecanismos de denuncia no sean lo suficientemente accesibles, o que los aficionados, incluidos los niños o los menores, no estén debidamente informados sobre dichos mecanismos.

“Es muy importante que este Mundial eleve el nivel de los derechos humanos y no lo baje, y que no contribuya a causar un daño adicional y duradero en estas comunidades”, dijo La Puente.

Briana Méndez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

Minky Worden de Human Rights Watch, Katherine La Puente de Human Rights Watch y Ariel Soto del Instituto de Políticas Migratorias. (izq. a der.)

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