domingo, junio 14, 2026
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El Festival de Primavera de ORO estuvo lleno de orgullo oaxaqueño 

  • La Organización Regional de Oaxaca celebró su festival anual de primavera este 22 de marzo, en el que se presentaron música, danza y comida tradicionales para deleite de la comunidad. 

Por Briana Mendez-Padilla 

El aroma de la carne asándose para las tlayudas junto a el sonido de la campana de un paletero y cumbias de una bocina llenaron el aire del Centro Recreativo South Park de Los Ángeles el domingo pasado, mientras bailarines de todas las edades iban de una carpa a otra preparándose. 

Las mujeres se trenzaban cintas en el cabello, se ataban las faldas y terminaban de maquillarse, mientras que los hombres preparaban su vestimenta tradicional y corrían un peine por su cabello. 

Como cada año, grupos de baile folclórico oaxaqueño se estaban preparando para darle la bienvenida a la primavera a través de la danza y música tradicional como parte del Festival de Primavera, un evento comunitario coordinado por la Organización Regional de Oaxaca (ORO) en el marco de la conmemoración del 220 aniversario del natalicio del ilustre oaxaqueño Benito Juárez, el 21 de marzo.

Las chicas de Los Ángeles: Tina Méndez se alistan para su regada de dulces en el Festival de Primavera.

“Este festival es importante porque es como la anunciación a la Guelaguetza y al convite que tenemos ya acercándose en unos meses”, dijo Kimberly Aguilar, tesorera de ORO. 

La celebración comenzó con un pequeño desfile por el parque, liderado por la banda Alebrijes quien acompañó la mayoría de los bailes y tocó algunas piezas individuales. El resto del día contó con actuaciones del Grupo Folklórico Huaxyacac, el Ballet Folclórico Nueva Antequera, Grupo Folklórico Princesa Donají, y la comunidad de San Juan Teitipac.

Durante casi cuatro horas, los grupos folclóricos se turnaron para bailar distintos bailes tradicionales, entre ellos Flor de Piña y la Danza de La Pluma, representando a las regiones de la sierra, costa, valles centrales y mixteca. 

El público se deleitaba al ver cómo las melodías de los sones y los jarabes se combinaban con los ágiles pasos y las coloridas vestimentas de los bailarines. De vez en cuando se oía un sonoro “¡Que Viva Oaxaca!” de los danzantes, y el público lo repetía al unísono.

Aparte de ser una oportunidad de convivencia familiar, el festival fortalece la identidad cultural de los jóvenes, destacó Aldo Cruz, el secretario de cultura de ORO.  Señaló la diversidad de edades que hay en los grupos de danza y música, y cómo años dedicados a estas formas artísticas les ha permitido convertirse en personas responsables y equilibradas.

“Cuando tú no haces este tipo de actividades, empiezas a perder tu identidad”, dijo Cruz.

La Banda Alebrijes participó en el Festival de Primavera tanto tocando sus propias piezas como acompañando los bailes.

Para varios de los jóvenes presentes, participar en los grupos de danza y música y formar parte activa de los eventos comunitarios es importante, ya que desean conectar con la cultura de sus padres y de ellos mismos. 

Brenda Diego pudo asistir al evento porque coincidió con la semana de sus vacaciones de primavera en la universidad (Spring Break). Es miembro del Ballet Nueva Antequera y lleva bailando folclórico desde la secundaria, aunque el domingo estuvo allí para apoyar a su grupo en lugar de bailar. 

Diego cursa su último año en el Williams College, en la costa este, y tiene la intención de regresar a su hogar en Los Ángeles después de graduarse porque extraña estar rodeada de la diáspora oaxaqueña. Dijo que eventos como los del domingo muestran cuán involucradas están las nuevas generaciones en comprender sus identidades como personas de origen indígena.

“Aunque no hablamos el idioma, encontramos la manera de sumergirnos en la cultura a través de la danza, entendiendo la historia de cada baile y de la comunidad de aquí”, reflexionó Diego. 

Alejandra Ruiz Gutiérrez toca el clarinete y su experiencia universitaria se asemeja a la de Diego. Contó que no tuvo la oportunidad de profundizar más en la música durante la universidad porque la Universidad de California en Santa Bárbara, de donde se graduó el junio pasado, no cuenta con una gran comunidad oaxaqueña. 

Por eso, cuando se enteró de que Alebrijes tocaría en el festival, no dudó ni un segundo en unirse a ellos.

“Yo dije: ‘Sí, apúntame, allí estaré, ¿cuándo son los ensayos?’”, dijo. “Sinceramente, es un honor poder estar aquí, tocar y representar a mi cultura, y planeo hacer mucho más en el futuro.”

Mencionó que además pretende asegurarse de que sus futuros hijos también se mantengan conectados con sus raíces culturales. 

Este orgullo por su cultura que muestran los jóvenes conmueve a Celia Méndez, ya que recuerda una época en la que le hacían sentir que su cultura era algo de lo que avergonzarse. 

“Mi cultura significa muchísimo. Es muy lamentable porque en un tiempo hubo mucho racismo, en el que se burlaban de nosotros por hablar nuestro idioma. En un tiempo yo decía que no hablaba mixteco. Lo hacía porque no quería que se burlaran de mí”, compartió Méndez. “Pero realmente es algo muy bonito. Es mi identidad, soy yo, mis padres, mis abuelos, mis hijos”. 

Méndez fue una de las vendedoras del festival; su puesto tenía una variedad de joyería de chaquira llamativa, brillante y colorida. Su esposo y ella viajaron desde su hogar en el condado de Ventura, donde también hay una gran población oaxaqueña, sobren todo dedicada al campo.

Al igual que muchos eventos comunitarios recientemente, el festival tuvo menos asistentes que en años anteriores. Aguilar atribuye esto en parte al temor que siente la comunidad migrante ante la aplicación de las leyes de inmigración y las redadas del ICE.

“El año pasado sí hubo un poquito más de gente, pero estamos esperando que para el Convite y la Guelaguetza lleguen más personas, que se sientan un poquito seguras para salir”, dijo Aguilar. “Pero se entiende que ahorita, pues, por lo que está pasando, no son muy seguros.” 

Aguilar comentó que ORO está trabajando en medidas para garantizar que la gente se sienta segura cuando llegue el momento de la Guelaguetza, incluyendo presencia policial y apoyo municipal. 

La celebración culminó con la Danza de Los Diablos, de los Elegidos de Asís, quienes llegaron desde el condado de Ventura. Mientras bailaban, se les fueron uniendo más personas, desde miembros de otros grupos de baile y asistentes hasta alguna que otra señora que un diablo logró convencer para que lo siguiera a la pista de baile. 

Se oía a algún marido bromear: “¡Ya se la llevó el diablo!”.

Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso. 

Participantes del Grupo Folklórico Huaxyacac desfilaron antes de iniciar las actuaciones del Festival de Primavera.
La comunidad zapoteca de San Juan Teitipac bailó la Danza de La Pluma.

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