- El resentimiento y las redes sociales exacerbando el discurso e ideas de supremacía cristiana han activado narrativas de la coalición MAGA
Los Ángeles, Cal.- El nacionalismo blanco tiene una larga tradición, pero se ha vuelto más frecuente en la política dominante en la era Trump, indicó Sanford F. Schram, profesor adjunto de Ciencias Políticas en la Universidad de Stony Brook (SUNY) y coautor de Hard White: The Mainstreaming of Racism in American Politics.
Durante la video conferencia organizada por Ammerican Communty Media (ACoM) el pasado 14 de noviembre, el profesor Schram y un grupo de expertos hablaron de las ideas supremacistas blancas que se están normalizando y ganando legitimidad en la política, la religión y la vida pública dominante en Estados Unidos.
Schram considera que la causa inmediata de la ahora normalización de la supremacía blanca fue la elección de Barack Obama, primer presidente no blanco en toda la historia estadounidense.
Pero también antes el nacionalismo blanco ya había ido ganando protagonismo en la política dominante, consideró.
Con Obama dijo se produce el auge del Tea Party y Trump llega al poder de la Casa Blanca gracias a la creciente ola de resentimiento blanco, especialmente con lo que respecta a la inmigración.
“Ahora, la próxima generación de jóvenes, más recientemente en Internet y Twitter, Discord y otros sitios, está difundiendo memes neonazis como si fuera lo más cool del momento”, sostuvo.
En este mismo contexto Heath Druzin, periodista y presentador del podcast Extremely American, que cubre la normalización de los movimientos extremistas y milicianos, así como el nacionalismo cristiano, dijo que ahora mismo se está hablando mucho de Hitler porque hay muchas personas que sienten simpatía por él en estos momentos y no tienen problema en decirlo en voz alta.

Considera que esto se está viendo desde el discurso dicho por Trump en el 2015 que dice que los inmigrantes ‘traen drogas, delincuencia, son violadores y algunos, supongo, son buenas personas’.
El experto considera que este tipo de discursos en la política se han vuelto mucho más aceptables debido a que las redes sociales han desarrollado un papel importante porque las personas están conectadas en las diferentes plataformas que crean cámaras de eco a sus mensajes.
“Empiezas a decir cosas que quizá no dirías si estuvieras hablando con alguien cara a cara”, mencionó. “Y recibes mucha aprobación en internet, porque puedes ser anónimo y además no tienes que lidiar con reacciones negativas cara a cara y, creo, te sientes animado a decir cosas que tal vez no serían dichas en público”.
Druzin dijo que ahora las cosas suceden rápido, en meses en vez de años. Y que piensa que es la razón por la que se están viendo ideas que serían antes abominables para un político convencional. “Se vuelven bastante aceptables, creo, incluso que hace 10 años”.
En el tema religioso, Matthew D. Taylor, doctor, investigador cristiano sénior del Instituto de Estudios Islámicos, Cristianos y Judíos (ICJS); autor de The Violent Take It By Force: The Christian Movement That Is Threatening Our Democracy (Los violentos lo toman por la fuerza: el movimiento cristiano que amenaza nuestra democracia) añadió que ha observado la reacción negativa en torno a la administración Obama y su presidencia.
Comentó que ha centrado su investigación en los factores religiosos que están ocurriendo y que han impulsado en gran parte lo que está pasando, pero que hay cambios desde la primera campaña de Trump, en el 2015, en la incorporación de los movimientos de un nuevo grupo de actores cristianos radicales.
“Debido a algunos de los llamamientos idiosincrásicos de Trump”, dijo. “Hay una forma de cristianismo más enérgico y de más rápido crecimiento, tanto en Estados Unidos como en el mundo en este momento”.
Con una gobernanza no confesional mezclada con la espiritualidad carismática, consideró Taylor al explicar que se puede considerar como una especia de ala no confesional del pentecostalismo que está creciendo a pasos agigantados en el mundo y muy rápidamente en Estados Unidos.
“Trump ha reclutado de forma única esa coalición en estos círculos más amplios de extrema derecha”, considera el experto al hablar que esa coalición, que aunque es multiétnica, también transmite muchas ideas de supremacía cristiana.
“Muchas narrativas antiguas, muchas nuevas…profecías sobre Trump que han construido este tipo de mitología que realmente ha unido a la derecha en torno a esta idea de Trump como una especie de cuasi-mesías que ha venido a liberar a Estados Unidos y, en algunos casos, a Israel, y a reordenar el mundo. Y creo que esas narrativas han activado esta coalición MAGA (Hacer América Grande Otra vez) de una manera muy particular.
Tanto en estas direcciones más racistas como en estas direcciones más supremacistas cristianas, y creo que estamos viendo la superposición de eso realmente expresada en nuestra política actual”, opinó.
Devin Burghart, director ejecutivo del Instituto de Investigación y Educación sobre Derechos Humanos (IREHR) y coautor de Breaching the Mainstream: A National Survey of Far-Right Membership in State Legislatures dijo que el libro de Leonard Zeskin, fundador IREHR, en su libro Blood and Politics, A History of the White Nationalist Movement from the Margins to the Mainstream (Sangre y política, una historia del movimiento nacionalista blanco desde los márgenes hasta la corriente principal), es una mirada asombrosa al auge desde la década de 1970 hasta la elección del presidente Obama, en términos de cómo se movía la extrema derecha.
Señaló que los movimientos importan y que si se quiere entender que la extrema derecha se está extendiendo a la corriente principal, se tienen que entender los diferentes afluentes políticos que impulsan ese movimiento.
Mencionó que desde hace 30 años, cuando empezó su trabajo sobre derechos humanos, esos movimientos de extrema derecha se han expandido exponencialmente y antes se podían rastrear a esos individuos radicales con unos 25 mil pero que ahora con el movimiento negacionista de la COVID y antivacunas pudieron rastrear a 2,4 millones de activistas en todo el país que fácilmente han expuesto sus ideas, compartiendo teorías conspirativas y participando en el tipo de resentimiento racial que se ha vuelto tan común el día de hoy.
Reconoció que estos movimientos no solo tienen un papel importante en la sociedad sino también en la configuración de la política.
El IREHR ha documentado en su informe del 2022 llamado «Breaching the Mainstream» (Rompiendo con la corriente dominante) que 875 legisladores estatales se habían unido a uno o más grupos de extrema derecha que dicho instituto ya había rastreado en todo el país y que incluía grupos milicianos hasta grupos que niegan la Covid pasando por organizaciones antisemitas e inspiradas en QAnon (movimiento político originado en el 2017 de extrema derecha y teorías conspirativas).
Burghart dijo que eso tienen consecuencias para que esas ideas que antes estaban confinadas a los márgenes ahora están en la corriente principal y se convierten ahora en política pública.
Ejemplificó el caso del ganadero John Truckman quien habló en una milicia rural de las estelas químicas y la supuesta conspiración en torno a la dispersión de productos químicos en el aire en forma de estelas que se ven en el cielo cuando pasan los aviones.
“Hoy en día, dos estados han aprobado leyes contra la geoingeniería utilizando las mismas teorías conspirativas que antes se consideraban, en el mejor de los casos, ridículas”.
Así que para Burghart los movimientos importan y hay que fijarse en ellos, porque las ideas importan, mencionó.
En el 2024 descubrieron que casi 100 legisladores estatales se habían unido a esos grupos de extrema derecha.



Sanford F. Schram profesor adjunto de Ciencias Políticas en la Universidad de Stony Brook (SUNY) y coautor de Hard White: The Mainstreaming of Racism in American Politics, Matthew D. Taylor, doctor, investigador cristiano sénior del Instituto de Estudios Islámicos, Cristianos y Judíos (ICJS); autor de The Violent Take It By Force: The Christian Movement That Is Threatening Our Democracy (Los violentos lo toman por la fuerza: el movimiento cristiano que amenaza nuestra democracia) y Devin Burghart, director ejecutivo del Instituto de Investigación y Educación sobre Derechos Humanos (IREHR) y coautor de Breaching the Mainstream: A National Survey of Far-Right Membership in State Legislatures. (der a izq.)

