- Las emociones estuvieron a flor de piel en el Consulado General de México en Los Ángeles.
- Destacan su labor humanista y su amor a México y a sus connacionales.
Por Myriam Reyes
Los Ángeles, Ca.- Un arcoiris de emociones que van desde las lágrimas de tristeza y dolor hasta risas y aplausos estuvieron presentes durante la ceremonia luctuosa en memoria de Gustavo Martínez Cianca cónsul adscrito del Consulado de México en Los Ángeles, en la que miembros de esta sede consular y de su familia, así como de diferentes organizaciones cívicas visiblemente conmovidos resaltaron su trayectoria diplomática, su vocación de servicio y su gran calidad humana como colega, amigo, esposo y padre.
El homenaje luctuoso fue realizado por el Consulado General de México en Los Ángeles ayer viernes, luego de que dieran a conocer el fallecimiento del reconocido diplomático durante esta semana, el difunto ministro Gustavo Martínez Cianca contaba con una maestría en Seguridad Nacional y formación en Relaciones Internacionales y a partir de 2019 se integró a la Subsecretaría para América Latina de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Uno a uno fueron llegaron a la Sala Rafael de la Colina de la sede consular mexicana en Los Ángeles, la ahora viuda del fallecido ministro y también ex-diplomática mexicana Perla Carballo y su hija Paloma Martínez, su hermano Everardo Martínez, los representantes de las organizaciones de Michoacán, de Guanajuato, del Comité Mexicano Cívico Patriótico, de los Consulados de Chile, Argentina, España, Paraguay, Perú, Colombia, El Salvador y Guatemala, de la ciudad de Huntington Park, la ex-secretaria del Tesoro de Estados Unidos Rosario Marín, el vocero médico de Altamed y reconocido pediatra Ilan Shapiro, el director de COFEM Francisco Moreno, la presidenta de la Fundación del Mundo Maya Sara Zapata y los cónsules mexicanos de Santa Ana, de San Bernardino, de Fresno y de Oxnard, entre otras personalidades.


Luchando contra sus emociones al dar inicio al evento luctuoso donde se celebró la vida del cónsul adscrito, el cónsul general de México en Los Ángeles Carlos González Gutiérrez dijo: “hoy nos convoca un sentimiento profundo de tristeza pero también de gratitud y de respeto a nuestro colega y amigo el cónsul Gustavo Martínez Cianca, a nombre de todo el personal del Consulado le damos nuestras más sinceras condolencias a su esposa Perla Carballo, a su hija Paloma y a su hermano Eduardo, reciban un caluroso abrazo por parte de nosotros”.
“Gustavo Martínez Cianca fue un diplomático de carrera que durante 45 años sirvió a México con lealtad, con mucho profesionalismo y con mucho amor a la patria”, resaltó. “Lo conocí en 1989 cuando coincidimos en el área del servicio exterior mexicano allí descubrí su enorme empatía, posteriormente nuestras carreras tomarían rumbos distintos, mientras yo me especializaría en América del Norte, Gustavo se enfocó en América del Sur, representó a México en las embajadas de Belice, Argentina, Brasil, Portugal e Italia; cuando 34 años después nuestras carreras coincidieron aquí en Los Ángeles tuve la oportunidad de constatar que Gustavo mantenía esa capacidad para lograr empatía es decir, esa capacidad para comprender y compartir lo que piensa y siente la otra persona”.
Carlos González recalcó que la empatía es la principal cualidad que debe de tener un cónsul, de atender los intereses de los compatriotas cuando están en aprietos.
“Créanme, si algo tenía Gusravo Martínez Cianca”, comentó con voz entrecortada y luchando contra las lágrimas. “Era esa capacidad para identificarse con el otro, esa habilidad para ponerse en los zapatos de los paisanos y su última misión fue en este Consulado General donde se desempeñó como cónsul adscrito durante 4 años garantizando la continuidad institucional de esta sede, a mi llegada a Los Ángeles recibí un consulado que funcionaba de manera óptima, durante estos 2 años en los que tuve el gusto de hacer equipo con él siempre, siempre me apoyo y su respaldo fue invaluable para mí”.

“Me tenía toda la paciencia del mundo, lo único que nunca me perdonó fue mi condición de americanista”, recordó arrancando así risas y aplausos de los presentes al acto solemne. “Siempre lo recordaremos como un hombre alegre y amable, cercano en el trato, firme en sus convicciones, con un gran sentido del deber y la responsabilidad, fue un compañero y amigo generoso y un mexicano orgulloso de servir a su país, hoy despedimos a un diplomático íntegro y a un amigo leal, su legado permanece en las instituciones que fortaleció, en las relaciones que construyó y en el ejemplo que deja a sus compañeros que tuvimos el privilegio de servir a su lado, mi amigo Gustavo Martínez Cianca empeño su vida para representar a México en el exterior para promover su prestigio y defender los intereses de los mexicanos, en eso merece todo nuestro reconocimiento, descanse en paz”.
Perla Carballo expresó por su parte que la vida en el servicio exterior nos enfrenta a escenarios devastadores como es la partida de nuestros seres queridos estando fuera de nuestro país.
“La perdida de mi adorado Gustavo (su esposo) ha sido tan repentina que es muy difícil comprenderla”, agregó. “Lleno la vida de amor particularmente la mia, su corazón es un tesoro que se queda conmigo, su gran generosidad y su sentido del humor lo hacia muy cercano a todos, recuerdo su profundo amor por la vida y su gran cariño por sus compañeros y colaboradores a quienes consideraba su familia extendida, yo les voy a compartir un mensaje de un colega; puedes llorar porque se fue o puedes alegrarte por todo lo que vivió, puedes cerrar los ojos y rezar porque se fue o puedes abrirlos y ver todo lo bueno que dejo…o puedes hacer lo que a él le hubiera gustado sonreir, abrir los ojos, amar y seguir adelante’, gracias por acompañarnos en estos momentos y por su cariño”.

Su hija Paloma Martínez también hizo uso del podio para agradecer el apoyo de todos, agregó que su partida deja un vacio muy grande pero que también deja un legado importante de trabajo y dedicación que permanece en los que trabajaron con él, agregó que para su papá su profesión era una fuente de alegría y que siempre hablaba de su trabajo con entusiasmo y de su orgullo de poder servir a México.
Ricardo Santana cónsul de Oxnard, diplomático de carrera y ex-compañero de generación del fallecido cónsul adscrito le pidió a todos hacer una pequeña oración para pedirle a Dios por el eterno descanso del ministro Gustavo Martínez Cianca al colocarse frente al atril que se encontraba a un lado del altar improvisado donde se había colocado una gran fotografía del diplomático y varias ofrendas enormes de flores blancas que trajeron diferentes organizaciones mexicanas y un poco más allá estaba un monitor donde se transmitía un video con una serie de fotografías donde se mostraba a Martínez Cianca en varios aspectos de su trabajo.
“Siempre fuimos amigos desde 1982, cuando conectamos en el Insituto Matías Romero en el área de servicio exterior y a la distancia conservamos la amistad”, mencionó. “Nos encontrábamos en un restaurante o en un café, cuando estábamos ya sea en la Ciudad de México o aquí en Los Ángeles, y hablábamos sobre la política exterior y la analizábamos, siempre era un pretexto para juntarnos y poder tomarnos una cerveza, y de las conversaciones destaco que Gustavo fue un servidor público comprometido y respetado, para mí también fue un gran amigo, un colega y un compañero estudioso y muy divertido, profesional íntegro, conocedor, de un juicio severo, una voz con argumentos llenos de pasión y de mucha profundidad”.

Antes de concluir su participación, Santana pidió a los asistentes a ponerse de pie y para darle un minuto de aplauso al ministro Gustavo Martínez Cianca en reconocimiento a su trayectoria profesional y para honrar su partida de este mundo terrenal.
Una vez que se dieron por concluidos los discursos de homenaje al cónsul adscrito Gustavo Martínez Cianca, se agradeció la asistencia de todos nuevamente y se les invitó a un pequeño convivio donde se ofreció café y pan mexicano del restaurante Sabores Oaxaqueños y de La Monarca, así como tamales y mezquites del restaurante Cantina La Nena.

