Por Briana Mendez-Padilla
La calle Christmas Tree Lane en Altadena volvió a iluminarse con cientos de luces de colores brillantes en cada árbol, mientras las familias, vestidas con suéteres navideños y gorros de Santa, se reunieron el pasado sábado 6 de diciembre para la ceremonia anual de la iluminación de árboles.
Este año, las luces representaban algo más que el inicio de la temporada navideña; el evento también simbolizaba la comunidad y la esperanza. Al acercarse el aniversario del incendio Eaton que devastó la ciudad y arrasó con hogares y vidas, el recuerdo y la unidad eran un sentimiento palpable entre los organizadores del evento y los asistentes.
“No sabíamos si estos árboles, estos queridos cedros del Himalaya, estarían lo suficientemente sanos. No sabíamos si los voluntarios que formaban parte de esta comunidad, pero que luego fueron evacuados y se dispersaron por todas partes, podrían volver y colocar estas luces, pero ustedes nos han demostrado lo que es la resiliencia”, dijo la congresista Judy Chu, que habló durante la ceremonia.
Además de las luces en la avenida, el evento de este año también incluyó un árbol en memoria de las 19 personas que perdieron la vida en el incendio Eaton, iluminado con luces blancas y 19 luces verdes. Alrededor del árbol, las personas también tuvieron la oportunidad de escribir sus propios mensajes de recuerdo, solidaridad y aliento para la querida ciudad y su gente.

Susan Palacios, que asistió al evento con su madre, su esposo y sus hijos, se detuvo junto al árbol mientras su pequeña hija escribía el nombre de su antigua escuela.
Christmas Tree Lane en Altadena celebró el 105 aniversario de la ceremonia de luces, esta vez en recuerdo del impacto del incendio de Eaton.
Palacios y su familia residen en Pasadena, pero su hija asistía a Rayuela a un programa de inmersión en español cuyo campus original fue destruido por el incendio en enero. Dijo que visitó Christmas Tree Lane porque su familia sigue envuelta en todo lo que tenga que ver con Altadena, ya que les llega mucho al corazón.
Al manejar para el evento, pasaron por su Rayuela, lo cual volvió a abrir conversaciones difíciles con su niña.
“Saliendo a un minuto de mi casa ya es manejar por todo lo que fue afectado”, dijo Palacios. “Es un recordatorio, todos los días.”
Sin embargo, tanto ella como su hija siguen conectadas y reuniéndose con su comunidad escolar.
“Nos hemos unido mucho, no podemos creer que ya sea un año, a veces sentimos que todo sigue igual pero a veces sentimos que si ya progresamos bastante pero si ha sido difícil, todavía es muy difícil”, dijo Palacios.
Daniel Cruder vivió y continúa viviendo de primera mano lo difícil que ha sido esta situación. Él ha sido un residente de Altadena por 25 años y solía vivir en unos apartamentos de Mendocino, hasta que el incendio de Eaton arrasó con el edificio y otra casa que tenía en Calaveras. Estuvo viviendo en la casa de su ex cuñada por dos meses y ahora vive en Pasadena, pero dijo que “el daño ya está hecho.”
“Perdimos todo nosotros, todo excepto nuestros backpack con teléfono, computadora, un par de cositas y nada más,” dijo Cruder. “El resto es todo nuevo en nuestra vida”.
Cruder compartió que FEMA, la ciudad, y la cruz roja fueron una gran ayuda durante el proceso, especialmente por el apoyo financiero. Sin embargo, hay otras cosas imposibles de recuperar. Dijo que está lidiando con la carga emocional como puede pero aún hay rezagos.
“No solo se quemó mi edificio, se quemó toda la ciudad”, dijo Cruder. “Viví en ese lugar durante 12 años [y ahora] todos se han ido, toda tu rutina, todo lo que tenías se ha ido”.
Este año se cumplió el 105 aniversario de la tradición anual de Christmas Tree Lane y asistentes señalaron que acudieron mucha más gente que en otros años.


“Hay muchos corazones rotos, por eso creo que mucha gente se reunió para sanar esa parte de su corazón que estaba rota y también para apoyar a todos los demás que también están pasando por lo mismo”, dijo Jerry Craig, un residente de Altadena que tuvo que evacuar durante unas tres semanas, pero cuya casa, afortunadamente, no se vio afectada. Fue al evento para ver las luces y celebrar con sus vecinos.
Para Johana Avalos y su familia, visitar Christmas Tree Lane ha sido una tradición familiar desde 2021. Disfrutan de los puestos, las actuaciones y la comida. Aunque ella y su esposo no se vieron afectados directamente por el incendio de Eaton, algunos de sus familiares tuvieron que reubicarse.
“Nos da alegría, pero también tristeza”, dijo Avalos. ” Ese día tuvimos que evacuar, pero me alegra que la comunidad siga aquí. Es como si todos se unieran para mantener viva la tradición y es increíble ver cómo ha salido todo”.
A casi un año después de los incendios, Avalos dice que no deja de sorprenderle cómo la comunidad sigue uniéndose y apoyándose para repartir comida, ropa y agua a los necesitados.
“Sé que una vez que se apaga el interés, como ocurre con las redes sociales y los medios de comunicación, la gente tiende a seguir con su vida, pero la gente sigue afectada”, dijo Avalos. “La gente sigue intentando reconstruir, sigue intentando unirse como comunidad. Y es importante seguir donando y seguir enviando ayuda”.
Cruder, en última instancia, quiere que la gente se aferre a la esperanza de que las cosas cambiarán para bien, para todos. Craig secundó esa afirmación.
“Solo deseamos a todos mucha esperanza, que se mantengan centrados, que sigan con su vida, porque, aunque haya cambiado, seguimos vivos y eso es lo más importante”, dijo Craig.
*Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso.

