Por Sally C. Pipes*
Más de 8 millones de mujeres estadounidenses de entre 45 y 64 años tienen pendiente su prueba de detección de cáncer de mama. Es una cifra alarmante para una enfermedad que se prevé que cause la muerte de más de 40.000 mujeres este año.
Las consecuencias de detectar el cáncer de mama en una etapa avanzada pueden ser devastadoras. Cinco años después del diagnóstico, las mujeres cuyo cáncer permanece localizado en la mama tienen una tasa de supervivencia relativa cercana al 100%. Una vez que la enfermedad se ha propagado a otras partes del cuerpo, esa cifra cae al 33,8%.
La detección temprana puede salvar vidas. Los responsables de formular políticas deberían eliminar las barreras que impiden realizar pruebas de detección oportunas y clínicamente adecuadas. Sin embargo, las normas gubernamentales y la burocracia de los seguros pueden interponer obstáculos innecesarios en el camino de las pacientes.
Podemos mejorar la situación agilizando las aprobaciones de los seguros, otorgando a los planes de salud mayor libertad para cubrir las pruebas de detección antes de que las pacientes alcancen sus deducibles y eliminando las restricciones gubernamentales que dificultan la entrada de proveedores en el mercado.
Las implicaciones financieras son considerables. Un estudio reciente, dirigido por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer y la Sociedad Americana contra el Cáncer, reveló que los costos médicos atribuibles al cáncer entre los beneficiarios de Medicare promediaron unos 45.000 dólares durante el primer año tras el diagnóstico y cerca de 122.000 dólares en el último año de vida de los pacientes fallecidos a causa de la enfermedad.
Estas cifras deberían motivar a las aseguradoras a facilitar el acceso a pruebas de detección de cáncer de mama clínicamente adecuadas. No obstante, las normas de los seguros a veces provocan el efecto contrario.

UnitedHealthcare exige autorización previa para las resonancias magnéticas de mama en algunos planes comerciales. Del mismo modo, Cigna requiere precertificación para las resonancias magnéticas ambulatorias en muchos de sus planes e indica a los proveedores que no programen servicios sujetos a aprobación hasta que esta se haya concedido.
Las aseguradoras tienen un interés legítimo en evitar pruebas innecesarias. Sin embargo, cuando un médico recomienda pruebas de imagen mamaria clínicamente adecuadas, añadir una capa extra de trámites puede retrasar la atención médica sin necesidad.
La administración Trump ya ha logrado avances importantes para eliminar parte de esta burocracia. El año pasado, funcionarios de la administración consiguieron compromisos por parte de aseguradoras de salud —que cubren a casi el 80% de los estadounidenses— para reducir el número de servicios sujetos a autorización previa y agilizar la toma de decisiones. Para esta primavera, las principales aseguradoras informaron haber eliminado aproximadamente el 11 % de los requisitos de autorización previa.
Sin embargo, la autorización previa no es el único obstáculo. Las normas federales también pueden limitar la forma en que las aseguradoras cubren las pruebas de detección de alto valor.
Hasta hace poco, no estaba claro si los planes de salud con deducible alto —que cumplen los requisitos para las cuentas de ahorro para la salud (HSA)— podían cubrir resonancias magnéticas de mama, ecografías y otras pruebas de detección antes de que los pacientes alcanzaran sus deducibles. En 2024, el IRS aclaró esta incertidumbre y otorgó a dichos planes mayor libertad para cubrir las pruebas de detección de cáncer de mama antes de que se cumplieran los deducibles.
Por supuesto, la cobertura del seguro no sirve de mucho si no hay suficientes centros donde realizarse las pruebas de imagen. Los estados pueden contribuir derogando las leyes de “certificado de necesidad” que restringen la oferta de servicios de diagnóstico por imagen.
Desde diciembre, los proveedores de servicios de salud en Tennessee ya no necesitan la aprobación de un certificado de necesidad para ofrecer servicios de resonancia magnética. No obstante, siguen debiendo cumplir con los requisitos estatales de licencia y calidad. Otros estados deberían seguir este ejemplo.
Detectar el cáncer de mama a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Ocho millones y medio de mujeres no necesitan normas gubernamentales ni trámites de seguros que dificulten el acceso oportuno a pruebas de imagen.
Ya es bastante difícil combatir el cáncer de mama; detectarlo no debería serlo.
- Sally C. Pipes es presidenta, directora ejecutiva y titular de la cátedra Thomas W. Smith en Política de Atención Médica del Pacific Research Institute. Sígala en X en @sallypipes. Este artículo se publicó originalmente en el *Chattanooga Times Free Press*.

