sábado, abril 18, 2026
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Aranceles afectarán negocios y consumidores oaxaqueños  

Por Briana Mendez-Padilla  

Los Angeles, Cal.- Productos básicos de la despensa oaxaqueña como el mole, el pan, la tlayuda y el quesillo, están o estarán aumentando de precio tras los aranceles puestos por el gobierno de Donald Trump a las importaciones de diferentes países, entre ellos, México.  

Para los pequeños negocios, el impacto de los aranceles es un efecto dominó que últimamente, impacta al consumidor.  

“Realmente a nosotros nos perjudica de la forma en que la clientela ya no llega, pues a ellos son a los que les vamos a poner el extra”, dijo Apolinar Mesinas, dueño del negocio El Oaxaqueño Imports.  

Mesinas dijo que su negocio ya comenzó a sentir los efectos de los aranceles y el surgimiento de precios, pues las ventas en su local en Anaheim han bajado significativamente. 

Se suponía que a partir del primero de agosto se aplicaría un arancel general de 30% a los productos mexicanos. Sin embargo, a finales de julio, se llegó un acuerdo entre Trump y la presidenta de México Claudia Sheinbaum para postergar la aplicación por 90 días en lo que avanzan las negociaciones.  

Aunque, de acuerdo con el Baker Institute, la tasa arancelaria actual de México del 25 %, es superior a los aranceles del 15-20 % que se aplican actualmente a las exportaciones de la mayoría de los demás países comerciales importantes, con algunas excepciones. 

Arturo Aguilar es el dueño de la Panadería El Valle Oaxaqueño. Dijo que, aunque para él los efectos aún no se sienten, le preocupa que en el momento que los aranceles se empiecen a cobrar, el negocio tienda a bajar por que el consumo del producto importado bajaría también.  

Agregó que el efecto de los aranceles repercute en todos niveles — el negocio, los empleados y los consumidores- . Los negocios tienen que pagar renta y sueldos, dijo Aguilar y si no se logra vender como debe ser, tendría que bajase el número de empleados que la empresa pueda retener.  

Sin embargo, Aguilar también destacó que cultural y gastronómicamente, la comunidad oaxaqueña está acostumbrada a consumir productos auténticos, así que aún habrá ciertos niveles de consumo. 

“Como oaxaqueños, nos gusta el producto que viene directo de Oaxaca”, dijo Aguilar. “Aunque compremos poquito, pero seguiremos comprando”.  

Para Mesinas, quien además de producto de comida también vende productos artesanales como vasijas y decoraciones, estos se han convertido en productos secundarios o “lujos” a medida que los precios suben. 

“Una vasija de barro no es tan esencial como poner la comida en la mesa”, dijo Mesinas.  

La locación de los Ángeles de “El Oaxaqueño Imports” en 5500 W. Adams Blvd. en la que se venden todo tipo de productos importados como jarros tradicionales, canastos y hasta anafres.

Explicó que, en años anteriores, especialmente en esta temporada de verano, este tipo de producto suele venderse rápidamente dado a eventos como la Guelaguetza, y que siempre hay venta en canastas, en barros, tazas, platos, y cosas así.  

“Hoy en día no se ha movido ni un 10 % de eso. Lo único bueno, creo, es que no se echa a perder”, dijo Mesinas.  

Una estrategia que Mesinas está tratando de implementar para que los productos sea más accesible es aceptar ayudas económicas del gobierno, como tarjetas de Transferencia Electrónica de Beneficios (EBT por sus siglas en inglés), aunque actualmente se encuentra en fase de desarrollo.  

“Entendamos como consumidores que no es que los negocios quieran ganar más dinero, se tienen que subir los productos porque es una cadenita y uno tiene que reponer lo que se está pagando de más”, dijo Aguilar.  

Nota: Briana Mendez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso. 

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