sábado, agosto 22, 2026
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Durante décadas, el Grupo Folclórico Huaxyacac ha brindado representación y vínculos culturales a los oaxaqueños de Los Ángeles

Por Briana Méndez-Padilla

Yedani Jiménez tenía seis años cuando tuvo su primera presentación tras unirse al Grupo Folclórico Huaxyacac. Fue en el evento Guelaguetza de la Universidad de California Los Ángeles, y sus pequeños pies, calzados con huaraches, interpretaron el Jarabe Mixteco. Fue una decisión de última hora de su instructora y un baile que había comenzado a ensayar la noche anterior. Se sintió como si hubiese ganado la lotería.

Jiménez tiene ahora 19 años y ha pasado de ser la integrante más joven del grupo a ser la estudiante que más tiempo lleva ahí.

“Después del primer ensayo, supe que no quería irme; algo en mi interior me dijo que tenía que quedarme aquí, como si esto fuera a ser algo muy importante para mí”, dijo.

El grupo ha sido un elemento fundamental de los eventos de la comunidad oaxaqueña en Los Ángeles desde finales de la década de 1980, a medida que la diáspora se adaptaba a la migración a la zona. Huaxyacac se ha convertido desde entonces en uno de los grupos más famosos de Los Ángeles y se ha expandido para presentarse en todo el estado y otras partes del país.

“Huaxyacac como grupo, podríamos decir que es un microcosmos y una historia de migración y perseverancia”, afirmó Xóchitl Chávez, una profesora de música en la Universidad de California en Riverside. “Es uno de los grupos más antiguos y en él vemos la historia de la migración a California y su papel en la creación y participación de las guelaguetzas”.

El grupo nació al mismo tiempo del establecimiento de la Guelaguetza en Los Ángeles por la Organización Regional de Oaxaca (ORO), explicó Mauro Hernández, actual presidente de ORO.

Aunque en ese tiempo existían grupos comunitarios de baile, estos se enfocaban en bailes específicos de ciertas regiones y pueblos como la danza de la pluma o la danza de los negritos, explico Chávez, quien ha realizado un extenso trabajo antropológico sobre la cultura Oaxaqueña en California.

Líderes comunitarios vieron la necesidad de crear un grupo ya más formal que interpretará los bailes de las comunidades que no tenían representación, dijo Hernández. Huaxyacac ahora es su propia organización independiente, pero sigue siendo un afiliado de ORO.

Hernández describe al grupo como “un semillero”, ya que ha sembrado las semillas para que muchos jóvenes se conviertan en excelentes bailarines, miembros activos de la comunidad y profesionistas.

Graciela Molina ha sido la directora del grupo desde 2001.

Un liderazgo apasionado y con experiencia

Para la mayoría de los integrantes, su historia con el grupo comienza al verlos bailar en algún parque o evento comunitario a lo largo de los años—ya sea una niña pequeña como Jiménez, a quien le llamaron la atención las faldas coloridas; un padre que quiere que su hijo se conecte con su cultura; o una joven recién inmigrada que busca continuar con la práctica de la danza que cultivó en su natal Oaxaca. 

Esta última es precisamente la historia de la actual directora y líder del grupo, Graciela Molina. Tenía 22 años cuando visitó Estados Unidos junto con su grupo de danza de la universidad. Decidió quedarse para aprender inglés, aprovechando que dos de sus hermanas ya vivían en Los Ángeles. Había oído hablar de Huaxyacac, pero no fue hasta 1993 que los vio bailar y se informó para poder unirse al grupo.

Ha estado bailando desde que tenía 6 años; aprendió en la escuela primaria de su pueblo de Yalalag, y continuó la práctica en el Instituto Tecnológico de Oaxaca. Cuando se unió a Huaxyacac, ya contaba con bastante experiencia, aunque siempre respetó lo que los otros maestros de la época tenían para enseñarle.

Para el año 2001, ya se había convertido en maestra de baile del grupo.

“Mis primeros pasos que yo di fue por mis padres, pues porque ellos nos han inculcado en nosotros la tradición de nuestros pueblos y parte de esa tradición es la danza, entonces siento que de ahí me han guiado”, dijo Molina. “Pero por ahora ya de edad adulta pues es algo que me gusta hacer y yo trato de transmitir eso a los jóvenes a los que les doy clases”.

Dondequiera que baile Huaxyacac, se puede ver a Molina yendo de un lado a otro mientras los bailarines se preparan, arreglando vestuario y dándoles instrucciones hasta el momento en que suben al escenario. También se le puede ver grabando sus presentaciones en su celular, radiante de orgullo al ver cómo sus alumnos ponen en práctica lo que han aprendido durante los arduos ensayos.

“Yo no sé, la verdad, de dónde saca tantas fuerzas porque si se requiere. Graciela tiene una pasión tremenda, ama el baile, ama la música y nuestra cultura”, comentó Hernández.

Dalila Castillo es maestra y danzante del Grupo Folclórico Huaxyacac.

Al frente del grupo de danza también está Dalila Castillo, quien es maestra junto a Molina. Castillo es una integrante activa del grupo que participa con los alumnos, pero también se hace cargo de dirigir los ensayos cuando Molina no puede asistir. Castillo forma parte de Huaxyacac desde 2002 y atribuye al grupo el haberla ayudado a mantenerse saludable y activa.

“Es un poco difícil [tener múltiples roles], pues a un momento estás de un lado y al otro momento estás de otro lado, pero pues siempre es gratificante ver que los muchachos ponen de su parte, ponen empeño”, dijo Castillo. 

Algunos de los estudiantes que llevan más tiempo, como Jiménez, han comenzado a asumir más roles de liderazgo y a ayudar a dirigir las prácticas. Jiménez no se toma este papel a la ligera.

“Como soy la mayor ahí, aparte de algunos de los maestros, siento que quiero hacer que la gente se sienta incluida”, dijo Jiménez. “Porque cuando me uní por primera vez, nunca me sentí excluida ni nada por el estilo. Así que siento que tengo que ser esa persona que haga que todos se sientan incluidos y que se perciba como un esfuerzo de equipo”.

Conexión cultural y accesibilidad 

En estos últimos meses, aprovechando que los estudiantes están de vacaciones y en preparación para la Guelaguetza, el grupo ha estado ensayando arduamente casi todos los días de la semana en parques locales. Aprovechan que se oscurece más tarde, aunque para cuando se van, el sol ya se ha puesto y llevan tiempo ensayando a la tenue luz de los faroles del parque. 

Los ensayos son difíciles, dice Nayeli Gutiérrez de 17 años, pero también son una prueba de lo mucho que ha avanzado en su práctica.

“Los ensayos no siempre son divertidos. Es agotador, pero solo con ver cómo se desarrolla todo el día de los grandes eventos y ver cómo el público realmente admira nuestra forma de bailar, eso, simplemente, me hace sentir que todo valió la pena”, dijo Gutiérrez. 

La estudiante de último año de preparatoria ha formado parte del grupo durante los últimos cinco años, aunque lleva bailando desde que ella tenía cinco años, cuando su papá la inscribió en un grupo de Danza de La Pluma. No era algo que ella hubiera buscado por su cuenta, sino que su papá quería que se conectara con su pueblo, Santa Ana del Valle, y con la cultura oaxaqueña en general. Después de los primeros meses, empezó a disfrutarlo bastante, así que se quedó.

Lo que le llama la atención de Huaxyacac es que actúan bailes típicos de las ochos regiones de Oaxaca, no sólo un pueblo o estilo. Esto le ha permitido conectar no solo con el pueblo de sus padres sino con otros pueblos de los que de otra manera no hubiese conocido. 

Jóvenes del Grupo Folclórico Huaxyacac deleitaron a la comunidad con el baile Flor de Piña.

“Para mí es muy importante conocer y estar agradecida por quién soy, lo que tengo y cómo crecieron mis papás”, dijo Gutiérrez. “Siento que también es en gran parte la infancia de nuestros papás, algo que probablemente no vimos ni pudimos vivir, pero que podemos percibir a través de ellos, y eso me encanta”.

Así como es importante representar cada región, también es prioridad representarlos auténticamente, compartió Castillo. Explicó que, en cuanto a los bailes y la indumentaria, buscan recrear lo más auténtico de Oaxaca sin estilizar. Para lograrlo, están en constante comunicación con maestros de baile, costureras y artesanos en Oaxaca. Además, la mamá de Molina viaja mucho, así que ha apoyado infinitamente en conseguir y transportar vestuario y accesorios. 

“Yo pienso que, si vamos a representar nuestra cultura, pues tiene que ser bien, porque como oaxaqueños, a mí no me gustaría que otro grupo esté haciendo otras cosas que se parecen, pero que no son”, dijo Castillo.

Desde sus inicios, Huaxyacac ha hecho que la danza sea accesible para la comunidad Oaxaqueña en Los Ángeles. No cobran inscripción y dan la bienvenida a personas de todas las edades y niveles de experiencia.

El grupo se sostiene de las donaciones que reciben ya sea de los eventos en los que participan, o a veces han hecho quermeses, ventas de comida y ventas de garaje. 

“Nosotros pensamos que con la cultura no se lucra”, recalcó Castillo. “Yo entiendo que a veces los artistas tienen que comer y todo eso, pero entonces sería otro tipo de grupo, no sería un grupo comunitario”. 

Chávez enfatizó la importancia de tener un grupo tan significante como Huaxyacac en California porque permite la expansión de la cultura oaxaqueña a nivel local, lo que sirve tanto a migrantes que extrañan su hogar como jóvenes de primera y segunda generación a mantener esa conexión con la cultura y el arte. 

Tania López Vásquez lleva unos tres años en el grupo junto a su hermano, y aunque tiene experiencia bailando ballet desde muy pequeña, dijo que siente una mayor conexión con el baile folclórico. Lo que más le gusta de bailar es poder acercar la cultura a todas aquellas personas que no pueden regresar a su tierra natal.

“Mucha gente se emociona, porque no pueden ir a la verdadera [Guelaguetza] porque no tienen papeles”, compartió López. “Se emocionan mucho y a mí me hace muy feliz poder llevar alegría a tantas familias”.

Similarmente, Hernández define al grupo Huaxyacac como “portadores culturales”. 

“Esa es la definición que deben tener, porque no se trata de llegar a la perfección, se trata de transmitir la cultura”, dijo Hernández. 

Briana Méndez-Padilla es becaria de California Local News reportando para Impulso. 

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