Por Briana Mendez-Padilla/IMPULSO
El Buki, cantante mexicano, sonaba por los altavoces mientras los emocionados asistentes se alineaban en la avenida César Chávez, en el este de Los Ángeles, expectantes ante el desfile del Día de la Independencia de México, el pasado 14 de septiembre.
Había gente de todas las edades, algunos con camisetas de fútbol mexicano y otros con camisas tradicionales bordadas. Saludaban y vitoreaban mientras diversos líderes de la ciudad, estudiantes locales y danzantes engalanados desfilaban por la avenida.
Este año, el desfile representó algo más que la septuagésima novena edición de esta tradición; fue un esfuerzo por recuperar las calles vacías y mostrar solidaridad y resistencia.

Yadira Herrera, que creció en el área, dijo que lleva más de 25 años asistiendo y que está emocionada de poder compartir ahora la tradición con sus propios hijos.
“Esta es nuestra cultura, esta es nuestra gente, es importante salir y apoyar”, dijo.
Su esposo, Benjamín Herrera, dijo que también salieron para que las calles se llenaran de gente, orgullo y patria.
“Nuestras calles se ven muy tristes. Nadie vende nada, todas las tiendas están cerradas y nos sentimos tristes, por eso, en nuestra comunidad”, dijo Benjamín. “No debería ser así, no deberíamos tener miedo, no deberíamos dejar que nadie nos aterrorice ni nos derrumbe”.
La comunidad de Los Ángeles ha visto una elevada presencia del ICE desde junio y, justo la semana pasada, la Corte Suprema revocó una orden de restricción sobre los arrestos indiscriminados de las “patrullas itinerantes”. Esta decisión ahora permitirá a los agentes detener a personas basándose en rasgos como su raza, acento o idioma.
Dado este clima político, los organizadores ampliaron la seguridad y además incluyeron mesas de recursos que conectaban a la comunidad con organizaciones del condado y recursos legales durante la convivencia posterior al desfile.


“Gracias a mi moción del año pasado, el condado de Los Ángeles participa en este evento de una manera sin precedentes”, dijo en un comunicado Hilda Solís, quien es miembro de la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles por el distrito uno. “El personal del condado está aquí para apoyar, animar y empoderar a nuestros residentes”.
El astronauta de descendencia Michoacana José Hernández, fue el gran mariscal del desfile de este año, cuyo tema fue “Tradición, educación y logros”. Un grupo de miembros de la comunidad se amontonaron alrededor de su coche al inicio del desfile para tener la oportunidad de tomarse una foto con el astronauta, entre ellos un niño pequeño vestido con un traje de astronauta y una niña que llevaba un cartel que leía “Mi apellido también es Hernández”.
El desfile tuvo menos asistentes que en años anteriores, según señaló Lourdes Gutiérrez, que ha asistido al desfile de forma intermitente a lo largo de los años y está emocionada por haber regresado a esta área.
Su hermana, María Gutiérrez, dijo que era comprensible que la gente fuera cautelosa a la hora de salir, pero espera que el año que viene sí lo hagan. Dijo que lo que más le gusta es ver a los padres con sus hijos y los elogió por conectarlos con sus raíces y su cultura.


Para Elsa Avalos, maestra de baile y directora y fundadora del Ballet Folclórico La Morenita, donde enseña a bailar a los niños, también destacó la importancia de continuar las tradiciones con las nuevas generaciones.
“Es para mantenernos unidos como familia y también para enseñarles a nuestros hijos cómo crecer como seres humanos y que sigan transmitiendo lo que es nuestro”, dijo Avalos. “Porque es una cultura, es historia que viene de nuestros antepasados y es muy bonito tener algo limpio, puro y digno, y estar muy orgullosos de representar lo que somos”.


