Por Briana Méndez-Padilla
- La población de origen asiático y de las islas del Pacífico (AAPI por sus siglas en inglés) en Estados Unidos constituye un electorado en crecimiento y con matices diversos; expertos y organizadores comunitarios analizan sus prioridades y retos al votar.
Compuestos por diferentes subgrupos étnicos e idiomas, los votantes AAPI se encuentran entre los segmentos más diversos del electorado estadounidense.
Según una encuesta reciente de AAPI Data, hay casi 17 millones de votantes AAPI elegibles, y el 90 % de ellos dice que planea votar—aunque el porcentaje más realista es el 64 % que afirma estar absolutamente seguro de que votará, señaló el director ejecutivo y fundador de AAPI Data, Karthick Ramakrishnan.
“Lo que esto indica es que probablemente veremos otro año que batirá récords si las personas realmente pueden llegar a las urnas y emitir su voto de manera efectiva”, dijo Ramakrishnan durante una rueda de prensa de American Community Media el 16 de octubre.
Desde 2014, AAPI Data colabora con APIA Vote, que ha liderado los esfuerzos en una encuesta bianual a votantes registrados. Este informe presenta no solo datos demográficos e indicadores de políticas, sino también datos de opinión pública.
“Si Estados Unidos no es homogéneo, entonces esta comunidad es la más heterogénea de todas”, afirmó Shekar Narasimhan, presidente de AAPI Victory Fund. “Está cambiando. Está creciendo. Se está volviendo más joven en gran medida y, en definitiva, esta comunidad no va a aceptar quedarse al margen”.

En este ciclo electoral, el costo de vida y la inflación son las principales preocupaciones: el 90 % de los estadounidenses de origen asiático y el 89 % de origen de las islas del Pacífico afirman que estos temas son muy o extremadamente importantes a la hora de decidir su voto.
Además, aunque solo el 10 % de los estadounidenses de origen asiático y el 17 % de los habitantes de las islas del Pacífico se encuentran por debajo del nivel federal de pobreza, es una población mucho mayor la que está preocupada por el costo de vida. Cuestiones como la “trampa de las universidades con fines de lucro” pueden terminar endeudando a las comunidades y a las personas, señaló Ramakrishnan.
La asequibilidad también está afectando significativamente a los votantes de la Generación Z, destacó Mary Lou Akai Ferguson, directora ejecutiva de Asian American Power Network (AAPN).
“Los estudiantes, en especial los que viajan diariamente a la universidad —algo bastante común en nuestra comunidad—, realmente están sintiendo el impacto de simplemente llenar el tanque de gasolina”, dijo Akai Ferguson. “[Ellos] están viendo en vivo y en directo los efectos de los recortes federales a la educación y lo que eso significa para su capacidad de recibir una educación”.
Agregó que, en general, entre los votantes más jóvenes no hay mucho entusiasmo por votar o por los candidatos. Ramakrishnan coincidió con esa observación en la población general.
“El miedo es una emoción bastante fuerte. Tampoco hay mucho entusiasmo. Según mi interpretación, simplemente hay un sentimiento general de inquietud, y nuestras comunidades lo han estado sintiendo desde hace tiempo”, explicó.
En lo que respecta a la inmigración, la comunidad AAPI cuenta con orígenes y perspectivas muy diversos.
“Al analizar los datos por región, vemos que las medidas de control están surtiendo efecto. Observamos que, entre los estadounidenses de origen asiático y de las islas del Pacífico, el 41 % ya lleva consigo sus documentos o conoce a alguien que comenzó a hacerlo en el último año. Esa cifra es del 53 % entre los asiáticos del sur”, dijo Ramakrishnan.
La encuesta también reveló que el apoyo a las deportaciones masivas ha disminuido.
En diciembre de 2024, la comunidad estaba bastante dividida respecto a las deportaciones masivas, con un 38 % a favor de deportar a todas las personas que vivían en el país de manera ilegal.
Sin embargo, para febrero de 2026, ese porcentaje se redujo a un 29 %, tras las medidas de control migratorio en Los Ángeles el verano pasado y en Minneapolis este febrero, explicó Ramakrishnan. Además, el 72 % considera que el gasto en control migratorio es demasiado alto.
Las organizaciones comunitarias acortan la brecha
Si bien los candidatos demócratas lideran actualmente las encuestas para el Congreso y cuentan con una ventaja en muchos de los temas más importantes para la comunidad AAPI, aún hay muchos votantes a los que no se ha llegado. Es aquí donde las organizaciones comunitarias han estado llenando ese vacío de información y recursos.
AAPN, por ejemplo, es una red nacional de organizaciones sin fines de lucro con sede a nivel estatal y local que prestan servicios a la comunidad AAPI. La red coordina con estas organizaciones durante todo el año para ofrecer información y recursos electorales a las comunidades a nivel local.
“Muchas de nuestras organizaciones se encuentran en estados clave. Y a medida que nuestra comunidad sigue creciendo, seguimos teniendo un impacto cada vez mayor en estos estados”, dijo Akai Ferguson.
APIA Vote también trabaja y brinda apoyo a organizaciones y coaliciones locales sin fines de lucro en más de 32 estados. Al igual que la AAPN, los socios locales de APIA Vote se enfocan en la participación durante todo el año y en forjar relaciones con los miembros de estas comunidades locales. Ofrecen recursos electorales traducidos sobre cómo registrarse, cómo y dónde votar, así como información sobre los derechos electorales.
“Estas son las organizaciones sin fines de lucro que atienden sus necesidades, ya sea en materia de odio contra los asiáticos, inseguridad alimentaria, atención médica, educación, desarrollo económico o, en algunos casos, cuestiones de inmigración”, comentó Christine Chen, directora ejecutiva de APIA Vote.
Chen agregó que ya han enviado por correo correspondencia traducida en la que se explican todos los plazos, obstáculos y opciones a 1.2 millones de hogares. También están llegando a la gente a través de campañas telefónicas, mensajes de texto, anuncios digitales y visitas puerta a puerta.
Además, destacó algunas de las tendencias recientes que han surgido en los últimos años en cuanto a los obstáculos para votar:
- Restricción de acceso: Algunos estados han dificultado el voto en los últimos años al reducir las opciones de identificación, modificar los procedimientos de registro y limitar la asistencia o las oportunidades de voto anticipado.
- Tácticas de miedo y confusión: Aunque la presencia de agentes de ICE y de inmigración federal en las casillas electorales es ilegal, aun crea una narrativa de miedo. Además, la Corte Suprema permitió recientemente que el gobierno siguiera utilizando el polémico Programa Save del Departamento de Seguridad Nacional con el fin de comprobar la elegibilidad de los votantes en los registros electorales estatales. Debido a las fallas de esta base de datos, las personas corren el riesgo de haber sido eliminadas de los registros electorales.
- Disminución de la confianza en las elecciones: la administración está difundiendo o tratando de generar dudas sobre si la forma en que los estados están llevando a cabo las elecciones es legítima o no; por eso se debe tener cuidado al refutar estas narrativas.
Estas tendencias son la razón por la que es importante que las organizaciones locales continúen con el trabajo de base para educar a las comunidades. Chen también recomienda que las personas verifiquen su estado de registro y elaboren un plan para votar.
“Tenemos que estar al tanto de nuestra familia y nuestros seres queridos, y ayudarlos a planear cómo votar”, dijo Chen. “Una llamada telefónica podría marcar la diferencia entre que alguien se quede en casa o vaya a votar y cuente con la información correcta”.



Karthick Ramakrishnan (izq.) es un académico y científico político que ha desempeñado cargos de liderazgo en el ámbito académico, gubernamental, de políticas públicas y filantrópico. A Mary Lou Akai Ferguson (centro) le apasiona apoyar a los organizadores y a la movilización, así como encontrar formas creativas de involucrar y empoderar a las comunidades. Christine Chen (der.) cuenta con más de dos décadas de experiencia en la organización y la defensa de causas como la inmigración, los delitos de odio, el derecho al voto y la reforma electoral.



