miércoles, agosto 19, 2026
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Los medicamentos GLP 1 ayudar a controlar el peso y diabetes tipo 2, pero tienen que ser consumidos permanentemente y aún no saben sus efectos secundarios   

  • Los adolescentes y jóvenes con sobre peso deben tener cuidado en su medicación porque aún no se saben los efectos en sus huesos y desarrollo, dice el pediatra Dr. Dan Cooper. Las recetas pediátricas han aumentado un 700%.

Los Ángeles, Cal.- Actualmente 29 millones de adultos estadounidenses utilizan algún medicamento GLP 1 (Ozempic, Wegovy, Mounjaro y Zepbound) que ayudan a controlar el sobre peso y la diabetes tipo 2, pero lo que muchas veces no saben los pacientes, es tienen que ser consumidos permanentemente para mantener el peso y que todavía se desconocen sus efectos secundarios.

Jasmyne Cannick de 48 años, quien habló de su experiencia con el medicamento Ozempic, dijo que hace 5 años no sabía que existía del fármaco para su sobre peso.

A ella se lo recomendó su doctora porque estaba cerca de la diabetes tipo 2 con un peso de 250 libras y midiendo 5.6 pies; además no estaba en buen estado de salud.

“No sabía de Ozempic hasta que empecé a tomarlo”, reveló. “El GLP 1 estaba en un programa de pérdida de peso en el Kaiser y yo no quería una cirugía bariátrica”.

Las cirugías bariátricas son un conjunto de de procedimientos quirúrgicos para bajar de peso principalmente la manga gástrica y el bypass que cambian el tamaño del estómago o la forma del intestino para que la persona coma menos y absorba menos calorías.

Cannick es una periodista galardonada y comentarista sobre raza, política y cuestiones sociales que sostuvo el pasado 24 de julio durante la video conferencia organizada por American Community Media (ACoM), que a lo largo de 5  años ha bajado y mantenido un peso de 185 libras. Su familia ha luchado por diabetes y hay amputados por ello.

.- Jasmyne Cannick periodista galardonada y comentarista sobre raza, política y cuestiones sociales.

“Soy una mujer negra, no quiero tener brazos de murciélago y sin cola” pero tampoco dijo quiere quedarse con el medicamento por tiempo, por lo que intenta comer saludablemente.

“No simplemente Burger King o McDonals…estoy cambiando lo que como”, indicó.

Cannick comentó que tiene amigos que después de tomar el medicamento hacen un programa de mantenimiento para no seguir subiendo de peso.

La Dra. Fatima Cody Stanford, profesora asociada de Medicina y Pediatría, Facultad de Medicina de Harvard le reveló a Jasmyne que los pacientes que toman GLP 1 tienen que comprometerse a largo plazo, es decir, tomar el medicamento siempre porque si no suben de peso otra vez.

“Automáticamente si los dejan de tomar, ganan peso”, dijo la doctora quien tienen más de 2 mil pacientes. De ellos, un 90% vuelven a ganar peso si los dejan de tomar.

Explicó que desafortunadamente el medicamento es a largo plazo y si se detiene vuelven los problemas de colesterol alto e hipertensión.

“Esto debe ser un cambio de vida”, sostuvo mencionando que se debe incluir el ejercicio con levantamiento de pesas y cardio por 30 minutos al día para atacar la perdida de músculos y eliminar la masa grasa.

A Cannick su doctora no le dijo, en su momento, que con el medicamento tendría que tomar mucha agua y fibra, y terminó en una sala de emergencia de un hospital por no prestar atención a que durante mucho tiempo no fue al baño, algo que comúnmente les pasa a los que consumen GLP 1.

El GLP-1 significa Péptido-1 similar al glucagón. Es una hormona natural que se produce en el intestino tras comer. Su función es regular el azúcar en sangre estimulando la insulina, retrasar la digestión y enviar señales de saciedad al cerebro. 

Los medicamentos de GLP-1 (agonistas del receptor GLP-1) imitan esta hormona. Se prescriben bajo supervisión médica para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. Ayudan a perder peso reduciendo el apetito, disminuyendo la velocidad a la que se vacía el estómago y apagando la sensación de antojo continuo.

La doctora Jena Shaw Tronieri, investigadora principal del Centro de Trastornos del Peso y de la Alimentación del Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania dijo que las personas que no deben tomar el medicamento son las que padecen síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo 2, pancreatitis, si tienen historia recurrida de pancreatitis y cáncer de tiroides medular.

El costo se ha triplicado

Tronieri dijo que aunque ahora hay suficiente medicamento para todos, porque no hay los problemas de escasez sufridos en el 2016, lo que está pasado es que el costo y el acceso se han vuelto el problema.

“Los pacientes de menos recursos son los que están teniendo menos acceso y no es solo en Estados Unidos sino también a nivel global”, dijo al indicar que las personas que tienen sobre peso enfrentan más problemas cardo-metabólicos, a lo que se les debe prestar atención y redirigir la política porque no se alinea a lo que pasa con la gente.

Cannick sufrió mucho cuando por 7 meses no pudo bajar de peso. El acceso a su medicamento Ozempic había pasado de costarle 25 dólares al mes a 800, por lo que ahora toma Zepbound, un medicamento que le ha funcionado mejor pero igual de caro.

La periodista dice que muchos no consideran que es estar en una sociedad americana en la que los estándares de belleza son altos y que algunos toman los medicamentos por salud y otros por vivir en una ciudad como Los Ángeles, que es la capital plástica, en donde las personas constantemente están cambiando su apariencia.

Lamentó que no haya suficiente información con la mayoría de las medicinas que surgen pero que el tomar GLP1 le ha cambiado su apnea del sueño, pero ha tenido que trabajar con su deficiencia de hierro. “Para mí, estoy en la etapa más activa de mi vida y me quiero verme bien”. La mujer juega tenis frecuentemente para mantearse activa. 

Los adolescentes y jóvenes deben tomar precaución

El doctor Dr. Dan Cooper, profesor distinguido emérito de Pediatría, UC Irvine considera de vital importancia que los niños y jóvenes hagan ejercicio.

Y está preocupado porque los niños y adolescentes, que están en su desarrollo, tomen los medicamentos GLP 1, porque argumenta que es muy diferente su uso para personas adultas.

Reconoció que ningún otro mamífero como el ser humano experimenta su adolescencia con un período más largo, durante el cual el cuerpo puede ser afectado cuando llega a ser adulto.

“Sabemos que las consecuencias a largo plazo. En los niños entre los 10 y 25 años, cuando se desarrollan los huesos, puede resultar en osteoporosis y otras cosas”, advirtió.

Comentó que ha visto niños y adolescentes de 12 años que pesan 300 libras y que la medicación es la única ruta, pero que hay diferencia entre los niños con obesidad.

“Debemos ser cuidadosos usando medicamentos para los niños y adolescentes”, dijo. “El enfoque no es perder peso sino prepararnos para una salud a lo largo de la vida y si tomamos (GLP 1) debemos asegurarnos de cambiar el estilo de vida sosteniblemente”.

El pediatra dijo que cuando ve un niño de 12 años y pesando 300 libras se cuestiona como sucedió eso y por qué tienen tanto peso.

El experto considera que se destinan millones de dólares para usar una droga, pero que poco se destina para invertir en actividades y para que la educación física en las escuelas sea mejor.

“Si se pudiera controlar el entorno del niño, se pudieran resolver los problemas”, afirmó.

Dijo que ahora tenemos una droga (GLP 1) que en la adolescencia bloquea el receptor del celebro que apenas se está desarrollando. Y que hasta que no entendamos de las consecuencias de los resultados a largo plazo debemos tener cuidado al usar los medicamentos en esa etapa de la vida.

El doctor recomendó tener niños activos más allá de los deportes porque dijo “¿cuántas comidas comemos?”.

“Estamos evolucionado con un lineamiento de cuantas calorías gasto. Son 3 para ordenar por Doordash”, dijo refiriéndose a que ahora ya no usamos ni siquiera calorías para ir a buscar la comida, sino que te llega a la comodidad de tu casa sin hacer actividad.

La Dra. Fatima Cody Stanford, profesora asociada de Medicina y Pediatría, Facultad de Medicina de Harvard, la doctora Jena Shaw Tronieri, investigadora principal del Centro de Trastornos del Peso y de la Alimentación del Departamento de Psiquiatría, Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y el doctor Dr. Dan Cooper, profesor distinguido emérito de Pediatría, UC Irvine. (izq. a der.)

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