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Organizaciones proinmigrantes dicen no más otro programa de braceros con visa H2A

  • Necesitamos una reforma migratoria no de braceros: Gloria Saucedo.

La Campaña por la Dignidad es un colectivo formado por organizaciones, agencias sin fines de lucro, sindicatos independientes de trabajadores, organizadores comunitarios, investigadores, y defensores por los derechos de trabajadoras y trabajadores migrantes mexicanos que radican en Estados Unidos. 

Trabajamos desde diferentes áreas defendiendo y abogando por justicia social  con enfoque en desarrollar una reforma migratoria justa que humanice la labor de todas y todos los trabajadores migrantes en las fronteras de Canadá, México y Estados Unidos . 

La Campaña por la Dignidad, Familias Unidas por la Justicia y Alianza de Ex Braceros del Norte 1942-1964, son miembros de la Red Binacional de Organizaciones de Ex Braceros sobrevivientes de 4.6 millones de Campesinos e Indígenas Mexicanos que participaron en el programa Bracero los años de 1942 a  1964. El convenio entre Estados Unidos y México fue establecido con el fin de proveer mano de obra campesina en tiempos de la II Guerra Mundial. Miles de abuelos y las viudas e hijos de los fallecidos, aún reclaman el pago del 10% que EU extrajo de su salario para crear un fondo de ahorro y el cual, al término de su contrato les sería entregado a través del Banco Banrural en México. Hasta el presente, los gobiernos responsables de este fraude histórico no han respondido. Los ahora sobrevivientes del movimiento Bracero, comunidad de abuelos y abuelas, comunidad indefensa, vulnerable económica y físicamente van muriendo en las trincheras de la lucha, enterrando su esperanza de justicia y entregando un legado de valores para quienes hacen suya la tarea de hacer valer el derecho de vivir con dignidad y respeto.

La solidaridad entre el Colectivo de la Campaña por la Dignidad, y los miembros de la Alianza de Ex Braceros del Norte 1942-1964 surge como resultado de la falta de acción por parte de ambos gobiernos para responder a las demandas por justicia de los ex braceros que van muriendo día con día en las trincheras de su movimiento social binacional. 

De la misma forma nos solidarizamos con la lucha de los Campesinos Indígenas de Oaxaca y Guerrero de comunidades Mixtecas y Triqui que trabajan la tierra en California, Oregon, y Washington, miembros de la organización de Familias Unidas por la Justicia.

Para los y las trabajadores campesinos viviendo en el extranjero, es importante el contar con un presidente que se preocupe y se ocupe de la defensa de sus derechos y humanidad para que haga valer el sacrificio de llegar y sobrevivir en los Estados Unidos.

En un estudio amigable realizado por organizaciones de liderazgo Indigena en colaboración con el Instituto de Estudios Rurales de California puede comprobar algunas de la realidades relatadas por la comunidad Indígena Campesina que viven en la actualidad:
 

No tratan bien a la gente. Hay muchos abusos en los trabajos. Los trabajadores son la parte muy importante, ya que son los principales en este tiempo ellos siguen trabajando para alimentar a las personas. Son los más afectados en las condiciones de trabajo, y mal pagado. No pagan bien. La caja de fresa de marqueta $1.90, un dollar con 90 centavos, una caja de 8 basquetas [canastas]. Cada caja tiene que pesar 22 libras, lo pagan $2.65 dos dólares con 65 centavos. A veces no se gana ni lo mínimo en el trabajo muy pesado.  
–LAURA, 18 años, Mujer Mixteca, Costa Central


 Es difícil trabajar en esta situación, pero no nos queda de otro más que seguir. El trabajo está muy mal pagado. Los botes de ajo lo pagan a $2.50. No sale, porque tenemos que pagar raite a $9 cada día. También el cuidado de los niños, cobra $20 dólares, muy caro. No sale…

–BELÉN, 31 años, Mujer Mixteca, Valle de San Joaquín


 Hemos tenido dificultades para pagar el seguro del carro, los pagos del teléfono, el internet y todo lo demás. Hay muy poca ayuda para nosotros. Ahora mismo todo está caro, la renta, el internet para nuestros hijos. Y muchas de estas son emergencias.

–NAYELI, 27 años, Mujer Indígena, Costa Central

 El costo de vida es muy elevado. Necesitamos que proporcionen más ayuda para nosotros los trabajadores esenciales. Corremos nosotros el riesgo de contagiar a nuestros familiares y todavía tenemos que pagar más. ¡No es justo!

–HERMINIA, 57 años, Mujer Indígena, Valle de San Joaquín 

A la comunidad Campesina se les identificó como trabajadores esenciales, arriesgan su vidas durante las olas de COVID y aun así son excluidos de muchas protecciones. Pese a todo ello, siguen luchando para seguir adelante. Muchos de ellos  llevan años radicando en el extranjero con la esperanza de un día regresar a sus comunidades y reunirse con sus familias. Hay miembros de las comunidades que llevan casi toda una vida sin ver a sus padres, abuelos, abuelas, hijos e hijas por estar al otro lado de la frontera. Este es tiempo que ya no se va a recuperar. 

En el análisis del sindicato Familias Unidas por la Justicia, un sindicato compuesto de trabajadoras y trabajadores del campo de origen Mixteco y Triqui, como inmigrantes, siempre han sido el blanco de autoridades y comentarios racistas que les catalogan como ilegales. Esto les hace sentir que los políticos solo los ven y utilizan sus realidades como otra forma de acarrear votos cuando lo necesitan para después olvidarlos. La comunidad campesina quiere determinar sus vidas y que no sean utilizados  como piezas para avanzar agendas que no les son favorables.

En este caso, la propuesta de la expansión del programa neo-bracero -ahora llamado- H2A. Para la comunidad Campesina el programa de H2A no representa un beneficio para los trabajadores del campo, si no todo lo contrario. El programa está siendo implementado como una forma opresiva de mantener a las comunidades divididas y explotadas.

Las empresas agrícolas, y agronegocios, están desplazando a trabajadores ya establecidos y con años de trabajo forzandolos a  buscar empleo. Cuando los trabajadores tratan de organizarse para alcanzar acuerdos que mejoren sus sueldos  y condiciones de trabajo se les amenaza con traer a más  trabajadores huéspedes (Visa H2A).

Casos como el del compañero Honesto Silva Ibarra que emigró con visa H2A que sufrió complicaciones causadas por las condiciones pésimas de trabajo y falta de atención médica falleció. Honesto Silva Ibarra dejó a su esposa e hijos en México. El solo tenía 28 años de edad. Sus compañeros de trabajo iban a ser deportados por protestar pero la comunidad salió para apoyarlos y después de mucho tiempo, ganaron un caso legal en contra de su contratista y empleador. La comunidad pudo comprobar que hubo un caso de tráfico humano.

Historias como la del  compañero Honesto son, tristemente, muy comunes y todavía no hay manera de reportar, ni leyes de protección laboral que hagan responsables a las autoridades. Por esto, y muchos de los puntos de investigación mencionados en esta carta,  es que le pedimos: no acceda a la complicidad de la esclavitud legalizada y  ponga  un alto a la expancion del programa de H2A. Como solución alternativa, sea embajador y defensor de la unificación familiar sin ataduras que explotan a los Campesinos y Campesinas por medio de un contratista y  empleador

El programa H2A es un programa que tiene raíces en el neoliberalismo, algo de lo que constantemente habla el presidente Mexicano. Pues pone los intereses del dólar sobre todo lo demás, sobre el derecho de vivir con dignidad. Al participar en la expansión del programa de H2A, ambos presidentes estarían construyendo un camino para los migrantes que los llevará a pelear por quien hace el trabajo más peligroso, con menos derechos y compensación. Esos son los cimientos sobre los que ambos presidentes, Andres Manuel Lopez Obrador y Joe Biden están construyendo su gobierno y economía binacional. 

Unidos a las voces de los compañeros y compañeras Campesinas: 
“Somos de comunidades en Guerrero y Oaxaca. Pueblos Mixtecos y Triquis. Hicimos un viaje largo y peligroso para llegar a lo más norte de los Estado Unidos. Los Mexicanos en el extranjero merecemos más y sabemos que lo lograremos. Solo ocupamos que el Presidente esté de nuestro lado y nos escuche.” 

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