miércoles, mayo 20, 2026
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Para el artista Gushsan, el arte es cultura, magia y comunidad 

Por Briana Mendez-Padilla*

Murales. Estatuas de Cristo y otros santos. Escenarios para conciertos de artistas como Vicente Fernández. Estatuillas para premios.  

Tal es la amplia gama de obras de arte que el artista plástico conocido como Gushsan ha creado a lo largo de más de 25 años. Nacido en Jalisco, se mudó a Tijuana de chico, y después estuvo mucho tiempo en Los Ángeles, Las Vegas, y Oregón. Aun así, el artista prefiere no ponerle dirección fija a su identidad.  

“Yo no soy de ningún lado, desde que comencé he estado viviendo en donde estoy trabajando, entonces cada proyecto me lleva a ir descubriendo cosas, y yo tomo la decisión”, dijo Gushsan. “Soy de todos lados, donde me acepten ahí estoy”. 

Por varios años, ese lugar fue el este de Los Ángeles. Las obras de arte de Gushsan se pueden encontrar en varios muros comunitarios e iglesias. Uno de los quizá más icónicos es el mural de la diosa Coatlicue, creado en 2019, que adorna el exterior de La Favorita Tortillería.  

El dueño, José Alfredo Luevano, dijo que conoció a Gushsan cuando trabajaba en Las Vegas y siguen siendo amigos años después.  Luevano compró el local hace 25 años, y antes del mural actual había otro que a menudo tenía grafiti. Fue Gushsan quien propuso pintar el nuevo mural.  

“Dice, ‘no te voy a cobrar. No te voy a cobrar, nomás tú compras la pintura’. Pues él me lo hizo gratis”, dijo Luevano, añadiendo que Gushsan también le regaló la cruz de Cristo que cuelga dentro de la tortillería. 

Al reflexionar sobre Coatlicue, Gushsan dijo que se propuso a crear una obra de arte que no sólo potencialmente acabará con el grafiti sino que también fuera algo de que la comunidad se sintiera orgullosa. 

Aunque hoy en día tenga algunos rayones, el mural ha permanecido intacto en su mayoría a lo largo de los años.  

“Sucedía algo bonito que al estar yo pintando, llegaba (oficiales) del departamento de policía o los mismos bomberos y se tomaban fotos y al pasar dos o tres veces, me saludaban con la bocina, los niños pasan, se toman las fotos”, dijo el artista. 

Gushsan dijo que los vecinos empezaron a pintar sus fachadas de las casas, porque empezaron a ver que iban medios de comunicación a tomar fotos y a hacer videos y el condado de Los Ángeles mandó cambiar los signos de los altos, porque estaban rayados.  

“Es bonito esa especie de cambio que se genera, es como una ficha de dominó, uno tumba a la primera y esa avienta a la otra y a la otra”, dijo Gushsan.  “Hoy día sé que se han hecho documentales en los cuales esas imágenes de ese mural han aparecido, sé que hay fotografías. No sé ni yo mismo el alcance que ha tenido”. 

Seis años después de su creación, el mural tiene algunos rayones, pero aun así, es con mucha menos frecuencia que en el pasado dijo Luevano.  

“Ya tengo años que no me rayan las paredes, mira. En cambio, allá en la esquina, en la otra tienda, cada rato rayan. Seguido veo a los de la ciudad pintando otra vez”, dijo Luevano. 

Este tipo de impacto restaurativo es lo que le apasiona a Gushsan, quien a menudo reflexiona sobre la relación entre el arte, el artista y el espectador. Por ejemplo, aunque él se considera espiritual y no religioso, mucho de su trabajo ha sido sacro.  

“Como que la gente entra a una iglesia o entra a una capilla, y como que ya va más en paz”, dijo Gushsan. “Pero creo que el objetivo es más estar en meditación, en paz, entonces el arte que está ahí se vuelve, yo creo, hasta mágico”. 

Por otro lado, los murales son similares, pero en el lado público. 

“Es como una puerta, un portal dimensional, y si es muy sensible o quizás sea muy significativo para la comunidad en la que pertenece. Creo que ellos mismos forman parte del mural y lo cuidan”, dijo el artista.  

Gushsan ha recibido elogios, reconocimientos y premios por su trabajo, pero para él, ver cómo el público interactúa con sus creaciones es lo que le da sentido a su obra. 

Compartió una anécdota sobre la vez que pintó unos brazos basados en la cultura azteca de México. Uno era verde, otro rojo y el del centro era blanco — representando los colores de la bandera mexicana. Sin embargo, recuerda como un niño de no más de seis años, tras observar la pieza por unos momentos, exclamó “yo sé por qué pintaste ese brazo verde así con la mano empuñada, ese es Hulk y el brazo rojo es Iron Man”. 

“Es bonito porque no está pasando desapercibida una obra y sin embargo para uno es patriótico y para el otro es algo que él admira en el caso de Barbie o de los superhéroes, pero es bonito que despiertes algo en cada uno de ellos”, dijo el artista.  

Por mas de 25 años, el artista Gushsan ha creado arte sacro y cultural para todo tipo de personas y organizaciones. Foto cortesía/ Gushsan. 

Gushsan se describe como una persona inquieta. Pero esta inquietud lo ha llevado a evolucionar como artista desde sus temas, materiales y experiencias. Añadió que el arte lo ha formado como ser humano y es lo único que ha podido mantenerlo quieto.  

“Yo pienso que para todo artista es lo mismo, tiene la necesidad de expresarse”, dijo Gushsan. “En este término de artista encontré una especie de sello o una especie de nombre para ponerle a mi estilo de vida o a mi inquietud de siempre estar.” 

Pero él no solo forja su propio camino en su arte, sino también en su vida. Para él, la vida más lenta y orgánica es lo que le nace. Dijo que disfruta trabajar con la tierra y poder sembrar. Tiene una especie de granja donde tiene abejas y gallinas.  

A pesar de sus éxitos y años de experiencia, el arte no era algo que veía como una profesión al crecer. Dijo que creció con sus familiares diciéndole que querían que él se dedicara a algo más serio.  

La primera vez que vio un grupo de artistas fue unos muralistas trabajando en la calle y dijo que le atrajo el hecho de que estaban creando algo que les sobreviviría. Y eso es parte de lo que le atrae del arte en general.  

Como alguien que no recibió ese apoyo inicialmente, él recomienda a los jóvenes perseguir lo que les apasiona y explorar todas las posibilidades. 

“El que quiera seguir como artista, no hay más que la acción. Seguir, seguir, seguir, y pues ya cada quien sabrá hasta dónde, pero de qué vale la pena, vale la pena”, dijo Gushsan. 

*Briana Mendez-Padilla es una becaria de California Local News reportando para Impulso.  

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