*Los restos arqueológicos ubican el barro negro en la misma época de la Tumba 7 de Monte Albán: Carlomagno Pedro Martínez, director del Museo Estatal de Arte Popular de Oaxaca
Salvador Flores Durán /Crónica de Oaxaca
San Bartolo Coyotepec, Oax.- Hace más de 2,500 años los zapotecas de este municipio, localizado a unos 25 minutos de la capital oaxaqueña, ya elaboraban piezas de barro negro utilitarias y de ornamento, como lo demuestran los vestigios arqueológicos en este lugar y que datan de la época de la tumba 7 de Monte Albán.
Carlomagno Pedro Martínez, director del Museo Estatal de Arte Popular de Oaxaca, destacó que el MEAPO exhibe algunas de las obras más importantes de los artesanos de este lugar y de él mismo.
Indicó que la curaduría de las espectaculares piezas de barro negro que se muestran en el MEAPO, fue realizada hace 20 años por el desaparecido maestro Enrique Luis Audiffred Bustamante, y tienen la firma de los artesanos o de las familias que exhiben sus piezas en las exposiciones, ferias, mercados o talleres familiares.

“Las piezas que exhibimos son piezas de primer nivel pero que también se dan en el mercado tradicional, las que se exhiben en el parque central, en los mercados o los talleres familiares, donde se encuentra la calidad exquisita que tiene la gente para hacer sus piezas”, recalcó.
Explicó que las piezas ornamentales de barro negro surgieron como una respuesta de sobrevivencia cuando en los años 40 se inundan los mercados de plásticos y lámina galvanizada que ya no se rompen.
“Los cántaros y jarrones utilitarios que resisten los líquidos entran en desuso y empieza la necesidad de producir el barro suntuoso para el ornamento y se empieza a aplicarles el bruñido”, explicó.
“Mucho se hablaba del mito de que una persona descubrió el bruñido, pero hay piezas en los museos de arte prehispánico con piezas bruñidas. Hay que aclarar que el barro de color negro intenso no es para agua, no está cocido a 800 o 900 grados como el barro gris que es para el agua o para embazar el mezcal, que es grisáceo, color plata y que suena a plata como dicen por ahí”, mencionó.


Carlomagno comentó que su espectacular obra que se exhibe en el MEAPO, “Apología de la Conquista de México” se la pidieron para una exposición que se llamó “Indios en movimiento” en Francia, por invitación del maestro Francisco Toledo para conmemorar el levantamiento Zapatista.
El Tzompantli que aparece en su obra, el altar donde se montaban a la vista del público los cráneos de los sacrificados para honrar a los dioses, es la costumbre que se tenía de colocarlos en los cuatro puntos cardinales de los pueblos para impresionar a los visitantes.
“Cuento a mi manera la Conquista con calaveras y diablitos, como nos instruyeron en la primaria. Represento la fusión las dos culturas, el nacimiento del primer mestizo importante, la historia zapoteca de los Valles Centrales. A los comandantes Marcos y Tacho con la revolución virtual y una escenificación de los 500 años de la Conquista en México y la cultura indígena con una tona que está cuidando el desarrollo de nuestra cultura”, indicó.
El maestro, artista y artesano, invitó al público a visitar el MEAPO, a comprar en el mercado de barro negro y que se lleven un pedacito de Oaxaca, “hay de todo, una muestra de la basta creatividad, como en todos los pueblos donde se venden tesoros culturales”.




