* En medio del sacrificio surgen las promesas de un mejor futuro de madres cuyas historias están escritas en el libro “Historias de Mamá”
Por Myriam Reyes
Los Ángeles, Ca.- Amor, resiliencia, constancia y trabajo son algunas de las principales características que reúnen varias madres que son objeto de un reconocimiento a su ardua labor y a su deseo inquebrantable de lograr el progreso para ellas mismas y su familia en el libro titulado “Historias de Mamá”.
En el libro, donde se cuenta la historia de 15 mujeres y madres latinas que lucharon para alcanzar su sueño americano, fue presentado el pasado martes, 19 de mayo de 2026, por el cónsul general de México en Los Ángeles Carlos González Gutiérrez en el auditorio de la sede consular ante la asistencia de miembros de la comunidad mexicana y latina en general.
El consul general mexicano resaltó el esfuerzo conjunto que hicieron el profesor José Luis Benavides y la editora del periódico Impulso Mireya Olivera para realizar este libro, así como el trabajo que efectuaron los estudiantes de la universidad estatal de Northridge ya que con valentía contaron la historia de retos que vivieron sus propias mamás cómo una forma de homenaje hacia ellas y a las madres inmigrantes que han vivido experiencias similares.
El moderador del evento fue el profesor de la escuela de periodismo de la universidad de Northridge José Luis Benavides, quien dijo que la idea de hacer este proyecto surgió durante la pandemia del Covid 19.
Explicó que una regla en el periodismo es que un reportero no puede entrevistar a los miembros de su propia familia, pero debido a la pandemia consideraron, que sería buena idea entrevistar a sus mamás para que contaran sus historias, que resultó en algo muy interesante porque mucho de lo que contaron reflejan la realidad que viven muchos inmigrantes que están en el país.
Dominga Rodríguez, una de las madres oaxaqueñas que contó su historia para el libro mencionó visiblemente emocionada desde el principio, que llegó a Estados Unidos en 1995 con muchos sueños y con el deseo de dejar en alto a Oaxaca y su gastronomía porque la gente no conocía nada de su comida, ni de su estado natal.

“No somos indios, somos indígenas”, puntualizó. “Nos costó mucho trabajo y mucho esfuerzo llegar a donde hoy estamos los oaxaqueños, ahorita ya hay muchos restaurantes de mi comunidad, pero en el año que yo llegué no había y nadie conocía nuestras comidas, lo que es una Tlayuda”.
“Ahora con la ayuda de mis hijos, ya gané el premio de Los Ángeles Times, de tener los mejores moles en el restaurante”, comentó con orgullo y la voz entrecortada. “Pero todo cuesta mucho esfuerzo porque cuando me vine de mi país, dejé allá la mitad de mi corazón porque parte de mi familia estaba allá, pero mi mamá me dijo que yo tengo que romper los círculos y darles mejores oportunidades a mis hijos, una buena educación”.
Mencionó que los padres deben inculcarle a los hijos, el amor y la convivencia en los momentos en que se reúnen alrededor de la mesa para comer, porque en los tiempos actuales ya no hay la comunicación que antes había porque las personas están distraídas con el celular, por lo que pidió promover esa parte de la cultura mexicana y latina.
Tania Hernández madre de Katherine Hernandez,la editora del periódico Nuevo Sol aseguró que escuchar la historia de la señora Dominga la conmovió profundamente y la inspiró a seguir luchando para superarse más.
“Mi caso fue un poco diferente”, explicó. “Por amor a mi hija me vine a Estados Unidos porque mi esposo estaba aquí, pero en realidad yo no quería hacerlo, yo soy una mamá trabajadora y podía criarla sola, pero sí vi que ella necesitaba a su papá, porque él solo venía en los meses de noviembre y diciembre a vernos, y conforme mi hija fue creciendo, ella me insistía y me preguntaba que dónde estaba su papá que por qué no estábamos juntos”.


“Y así tomé una decisión”, reveló. “Y con la ayuda de mi papá, quien me ofreció vender su casa por que entonces era muy cara la travesía y éramos 2 personas, lo hice, me vine porque pensé un día me voy a ir y no la quiero dejar sola, cuando me vine no le avise a su papá solo lo hice y estaba en comunicación con mi papá durante el trayecto, porque la niña (Katherine) tenía en ese tiempo 4 años”.
Recordó que la travesía fue muy fuerte porque íban encerrados y después en el desierto eran 30 personas las que se dirigían hacia los Estados Unidos. Agregó que su hija no se dio cuenta de la dificultades que tuvo que pasar porque la pequeña todo el camino venía jugando y feliz “porque le decía que la iba a llevar a Disneylandia, y nunca la llevé, me da pena contarlo, pero estoy orgullosa de ella porque ya se graduó de la universidad”.
La editora del libro Katherine dijo que fue muy difícil seleccionar las 15 historias que se incluyeron en el libro de las 30 que tuvieron que leer porque consideró que cada una de las historias eran muy interesantes y conmovedoras.

Juana Castillo, la mamá de la estudiante Leylani Castillo comentó: “Yo llegó a este país en 1982 cruzando la frontera fue mucho esfuerzo pero todo nos salió bien, y como ya lo mencionaron antes, lo único bueno que uno le puede dejar a los hijos es el estudio, para que no trabajen tan duro como nosotros, que nos tocó trabajar en el campo”.
Leylani explicó que escribió la historia de su mamá porqué la considera inspiradora porque su madre vino a este país huyendo de la guerra civil en El Salvador.
El profesor Benavides recalcó que el libro revela una historia personal de la mamá de cada uno de los estudiantes y de la lucha que tuvieron que enfrentar para llegar hasta donde están, lo que considera también importante porque deja una enseñanza a las próximas generaciones.
Explico que este es el primer libro de los 3 que llevan hasta el momento que no lleva fotografía. El libro contiene hermosas ilustraciones elaboradas manualmente por estudiantes universitarios participantes el proyecto del libro.
El encargado del diseño Alex Valerio dijo que hacer un libro físico es muy importante porque es un hecho más humano, reveló que leyó la obra junto con sus papás, lo cual consideró como algo muy relevante en especial, porque las historias de los padres inmigrantes son muy parecidas, entonces es una oportunidad para hacer una reflexión de lo que ellos han pasado en sus vidas para poder llegar hasta aquí.
La editora del periódico Impulso Mireya Olivera, dijo que ya han tenido el gusto de trabajar con la universidad en varios proyectos y que en esta ocasión, participaron con la historia de 2 madres oaxaqueñas, “una de ellas es la señora Ofelia Guzmán fundadora de la primera banda de música tradicional oaxaqueña en Los Ángeles y una de las primeras mujeres en ser músico en una agrupación”.
Ofelia Guzmán compartió con el público cómo fue que llegó a vivir a Estados Unidos en la década de los 50 y también recordó que su mamá trabajaba en el campo y que cuando ella arribó a este país, trabajó en la limpieza de casas y que al mismo tiempo, junto con su esposo trabajaron para crear la primera agrupación musical en Los Ángeles conocida como Banda de Yatzachi El Bajo (YEB), donde ella también toca uno de los instrumentos musicales.
Cabe mencionar que el libro “Historias de mamá” fue hecho con la colaboración del equipo de El Nuevo Sol, reporteras del periódico impulso de Oaxaca, estudiantes de periodismo de la Universidad del Estado de California en Long Beach, y estudiantes de arte de IntersectLA de la Universidad del Estado de California en Northridge.
En la obra se cuentan las experiencias de Teresa Soto, Yeni López, Solange Lehman, Marisol Reyes Cruz y Elsa Carrillo, entre otras madres inmigrantes.





