Los Ángeles, Cal.- Mientras que estudios indican que la prohibición de celulares en clases mejora el rendimiento escolar y a los maestros les ayuda en su labor, dos estudiantes piensan que los celulares son adictivos y que se debe controlar el tiempo de su uso de manera justa.
Nicholas Torres, recientemente graduado de una escuela en Houston, Texas, dijo que los estudiantes deben dejar sus celulares en sus mochilas o bolsillos y poner atención a sus clases.
Aunque también explicó que, en muchas clases, aunque se les pida que guarden voluntariamente su celulares, muchos de los estudiantes lo siguen usando valiéndose de astucias o simplemente no escuchan los consejos de sus maestros.
Kai Bwor, otra estudiante de último año de Granada Hills Charter School piensa que se puede mejorar el comportamiento de los estudiantes no solo al restringirles el uso de sus celulares. La joven afirmó estar en contra de su prohibición total.
“Eso hace que la gente sea más resistente. Creo en un enfoque efectivo que se permita el uso del celular con límites claves y que nos den esa libertad”, dijo. “Los celulares no crean adicciones de la nada”, explicó sobre el “contenido” que es lo que en realidad atrapa a los jóvenes para estar constantemente en su móvil.
La joven también confiesa su adicción a su teléfono. “Quiero decir, me despierto y reviso esa pequeña pantalla porque pienso que, en cierto modo, recompensa a mi cerebro y me inunda con una sensación de dopamina”. La dopamina es un neuro transmisor que actúa como mensajero químico y que genera placer y satisfacción.
La chica dice que proviene de un hogar de padres un poco estrictos, en donde se preocupan por la inseguridad y que los teléfonos -y la tecnología en general- son la única vía de conexión social que tienen los jóvenes de las nuevas generaciones.

Al respecto narró que muchos chicos se identificarán con ella porque durante la pandemia del Covid-19 e incluso ahora, mantienen su estructura de comunicación en la que tienen que usar la tecnología.
“Tengo que apoyarme en ella para comunicarme con ellos”, confiesa. “Y creo que esto resulta adictivo porque muchos foros de redes sociales están diseñados para recompensarte por usar sus aplicaciones”.
Por ejemplo, dijo, “sé que TikTok o Instagram tienen algoritmos diferentes y, a medida que vas desplazándote por la pantalla, la aplicación tiende a recompensarte con contenido que está más alineado con tus gustos. Y creo que eso es sumamente adictivo”.
La joven quien es editora de periódico estudiantil de su escuela dijo que su adicción al celular ha provocado que su vista empeore considerablemente y que haya desarrollado una dependencia mucho mayor a su teléfono.
Comentó que, a diferencia de la época de sus padres, cuando ellos visitaban a sus amigos caminando por las calles, aunque estuvieran a millas de distancia, los jóvenes ahora enfrentan restricciones por la delincuencia imperante.
“A mis padres les aterroriza la posibilidad de secuestros y necesitan saber dónde estoy, en todo momento”, afirmó.
Sobre el recientemente caso de la joven Kaylee contra YouTube y Meta- en el que afirmó que las aplicaciones habían contribuido a su dismorfia corporal y que sentía que debía tener una apariencia y una talla determinadas- dijo Bwor creer que las aplicaciones han moldeado su forma en que percibe su cuerpo y su aspecto físico.
Y cree que sí, las plataformas en línea pueden intensificar las inseguridades y contribuir a problemas tal como le ocurrió a Kaylee.
Por lo tanto, considera importante dejar de tener estándares establecidos de la belleza que están muy presenten en el entorno digital y apreciar la cultura propia de las personas.
A pesar de todo, Bwor se opone a la prohibición total de los teléfonos móviles en las escuelas.
En 33 estados se han promulgado leyes que requieren que los distritos escolares implementen prohibiciones a los celulares en las aulas de K-12. Y en la mayoría de ellos las prohibiciones se hacen durante toda la jornada escolar.
Un tribunal encontró que los niños y adultos jóvenes pasan un promedio de 5.5 horas al día en sus teléfonos móviles, impulsados en gran medida por las redes sociales.
El Dr. David Marshall, Profesor Asociado de Investigación Educativa en el Departamento de Fundamentos Educativos, Liderazgo y Tecnología dijo que el 95% de los estudiantes tienen acceso a los celulares, sobre todo los adolescentes.
Comentó que escuelas han implementado restricciones de su uso como el caso de un distrito escolar de Virginia que ordenó a las escuelas en el 2024 a implantar un plan para su prohibición durante el horario escolar (de campana a campana) para comienzos del 1 de enero del 2025.
En el estudio que hizo sobre el efecto de la política de prohibición de los celulares dijo que encontró algunas barreras como que en algunos distritos escolares no tenían bolsas para guardar los dispositivos móviles.
Asimismo dijo que durante los comienzos de la implementación de la prohibición había mucha tensión de los estudiantes con los maestros. Para Marshall cuando una política de prohibición de esta clase no funciona es porque los maestros tienen dudas.
El 76 % de los maestros apoyaban la prohibición de celulares porque los ven como una obstrucción a sus clases, indicó.
Tres meses después de implementada la política de prohibición dijo que los maestros notaron menos distracciones de sus alumnos y que tenían menos trabajo de tener la atención de sus estudiantes.
El Dr. Timothy Pressley, Profesor Asociado de Psicología de la Christopher Newport University y quien ha liderado el estudio sobre el impacto de las prohibiciones de celulares junto al Dr. Marshall dijo que se necesita más investigación del tema aún.
Explicó que las prohibiciones de celulares son variadas en las que los estudiantes pueden tener el dispositivo durante el almuerzo y otras durante el recreo, que son similares.
Indicó que tanto académicos como investigadores muestran entre la evidencia más importante de las prohibiciones de los celulares es que se mejoran los resultados académicos.
Como ejemplo dijo que en Florida no se vieron mejoras en un año pero en dos años se vieron los logros académicos de los estudiantes.
“Un estudio en Australia dice que hay disminución del bullying (acoso escolar) y depresión”. Y agregó. “Hay estudios en Inglaterra, Suecia y España que muestran estos resultados contundentes”.
Pressley dijo sin embargo que no todas las escuelas están implementando la prohibición de los celulares de la misma manera y se ven estudiantes con sus celulares después de la escuela.
Al igual que su colega el Dr. Marshall comentó que tras la prohibición de los dispositivos móviles los estudiantes están más enfocados, hay menos distracciones, tienen más interacciones entre ellos y mejoras en sus estudios. Las actividades deportivas dijo se han incrementado a un 50%.
Pero considera que aún hay preocupaciones de maestros y padres respecto a la comunicación con sus hijos en casos de emergencia o en situaciones de crisis. “Los padres están preocupados como llegarán los niños a la escuela y si los padres necesitan que el hijo mayor vaya a recoger a los menores”.
También comentó que hay estudios que indican que cuando a los estudiantes se les quita su celular su salud mental empeora porque sienten ansiedad y con la implementación de su prohibición en clases, ellos sienten que es un castigo y no es suficientemente justo.
Además mencionó que cuando en la escuela hay un sitio web bloqueado o el internet no funciona, los jóvenes sacan su celular y completan la actividad.
Para el experto lo mejor es que la política de prohibición de celulares debe estar enfocada en lo académico y que debe darse apoyo a los maestros e información a los padres sobre ella.
“Lo que recomendamos es que los estudiantes deben saber cuándo usar sus celulares y las escuelas deben comprometerse aún a implementar políticas de manera justa”, afirmó. “ Tenemos que encontrar un equilibrio, porque no tenemos la investigación y tenemos que explorar ante el futuro”.



El Dr. David Marshall, Profesor Asociado de Investigación Educativa en el Departamento de Fundamentos Educativos, Liderazgo y Tecnología y también maestro por muchos años como profesor de secundaria y preparatoria, Nicholas Torres, estudiante recién graduado de una escuela secundaria en Houston, Texas y el Dr. Timothy Pressley, Profesor Asociado de Psicología de la Christopher Newport University. (izq. a der)

